25 de octubre de 2014
8 Enero de 2013 | Recomendaciones | (Colombia)

Cali-da nostalgia por la otra Cali

Cali-da nostalgia por la otra Cali
Foto:Tomada de: http://barcampse.org/cali.aspx

 Me odiaran por lo que voy a escribir, tal vez me destierren de esta, mi ciudad por los últimos 17 años y mi lugar de nacimiento hace 33, so pena de que así sea quiero dejar algo claro, Cali esta vuelto una ¡mierda!. Sin agua, congestionado, peligroso, caliente,  desordenado y aun peor que todo lo anterior una ciudad llena de entes indiferentes frente al deterioro paulatino que venimos viviendo.

Echemos para atrás,  30 de julio de 1971, 12.000 mujeres vestidas con trajes típicos hacen parte de la ceremonia de apertura de los VI juegos panamericanos, juegos que se celebraron en una tímida capital del valle con algo más de 900 mil habitantes, una pueblo grande en su camino hacia ciudad, en esa época le ganamos la sede de estas justas a Santiago de Chile, ¿quién lo creyera? La Cali de esa época,  una  Cali de fuentes de soda, de grilles, de chuleta en el despiste, de mecateadas en los parques,  de gente amable y cálida (como trata de rescatar la campaña de la Alcaldía) que recibió a los 2900 atletas que participaron y que se fueron encantados de estas tierras de mujeres hermosas de color caoba y caderas grandes con un inigualable sabor para bailar salsa.

Vienen los gloriosos ochentas, y con ellos el Armagedón, el flagelo que acabo  con esa ciudad cálida y amable de los juegos panamericanos y le dio paso a una urbe permeada por el dinero fácil, por los capos y los testaferros que inflo su economía  y dejo corroer a su gente por la vida sabrosa y la plata que dejaban las vueltas ordenadas por los grandes capos. Del blanco al negro en menos de diez años, de un cielo cálido a un infierno de gente fría e indolente.

Cali me tiene mamado, decepcionado, aburrido y con nostalgia, a pesar de que no viví en los 70s, cuando llegue a establecerme alcance a vivir esos rezagos de  cordialidad que quedaban a principios de los noventa. Caleños preocupados por el de al lado, porque ese es el principal problema hoy, no nos importa que al vecino lo maten, lo roben, lo descuarticen, lo atraquen, lo extorsionen, lo secuestren, sencillamente miramos para otro lado y seguimos de largo.

No soporto ver a mis coterráneos, matándose entre ellos y de paso matándonos a nosotros, que no hacemos parte de ninguna pandilla, ni red de micro tráfico, es preocupante que la tasa de homicidios de Cali sea la más alta de todo el país,  que lo que antes era un vividero muy sabroso ahora sea un matadero generoso que no discrimina edad, color, sexo o lugar.

Me rehúso a ver convertida mi ciudad en una de las mas peligrosas de Latinoamérica, me indigna que me lleguen cadenas acerca de los carros que se roban (dos la semana pasada), de los colegas que sufren atracos a plena luz del día para quitarles sus equipos, y todo esto frente a unos caleños atemorizados e indiferentes, testigos mudos de este virus llamado desprecio por la vida que nos tiene agonizando.

Y aquí quiero dejar claro algo,  amo la sultana del valle, amo las mujeres caleñas, amo el haber nacido acá, pero al mismo tiempo siento una nostalgia inmensa por vivir esos rezagos que me tocaron a principios de los noventas, extraño poder caminar sin estar en modo paranoico,  o simplemente no salir a la calle.

Y es que no quiero caer en el cliché de echarle la culpa a los malos gobiernos que hemos tenido (que han sido como todos desde que estoy acá) porque me parece la salida mas fácil, NO, el problema somos nosotros, los de a pie, los caleños, los universitarios, los viejos, los jóvenes, las mamás, los papás, los hijos, todos.  No seamos facilistas, el pueblo somos nosotros, eso no debemos olvidarlo y finalmente elegimos o dejamos de elegir a nuestros dirigentes, pero debemos tener presente que los de a pie, los que usamos MIO, los que soportamos el calor, tenemos el poder de cambiarlo todo, absolutamente todo.

Por: Carlos Polanco/

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Comentarios

KarlosFer

KarlosFer

9 Enero de 2013
11:06 am

Es justo y necesario decir la verdad, si la ciudad donde Ud. vive es una ¡mierda!, simplemente digalo. Aunque no falte el terco que quiera como Ud. dice desterrarlo por decir lo que es.
La involución de algunas ciudades es preocupante, pero más la indiferencia de la gente, que de feria en feria y de cabalgata en cabalgata creen envejecer y morir en el paraiso, Vaya que mueren engañados!

jogafi

jogafi

8 Enero de 2013
9:32 pm

Carlos, buen artículo... en casa siempre nos inculcaron que: "amor no quita conocimiento"... es decir podemos amar a algo o alguien, PERO no desconocer sus problemas y falencias... Comparto tu sentimiento de nostalgia por ese Cali, que era la ciudad cívica y ejemplo del país, la inseguridad, y el deterioro de la ciudad es innegable. Quien se sienta "ofendido o molesto" porqué se dice la verdad, está M.F.T.....
Igual muy cierto aquello que NO podemos imputar la culpa de todos los males a la racha de malas administraciones, todos somos parte del problema y así mismo de la solución,
Saludo Cordial.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

8 Enero de 2013
9:12 pm

¡EXCELENTE! ha dicho muchas cosas que he querido expresar, ¡CONTUNDENTE! y lastimosamente un retrato de nuestra realidad caleña y Vallecaucana.

jogafi

jogafi

8 Enero de 2013
9:33 pm

Ya somos TRES, Javier.... y cuando una nota publicada en èste medio llega a más de uno; nos podemos dar por bien servidos.
Decir la verdad, exponerla SIN maquillajes, y falsedades es un privilegio que tenemos en este espacio de periodismo ciudadano.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

8 Enero de 2013
9:31 pm

creo que hace un tiempo escribí una nota igual de sentida manifestando como me duele Cali...me alegra saber que ya somos dos para nada indolentes con esta ciudad que nos ha acogido y en la que hemos cimentado una vida...ojalá la vallecaucanidad reverbere como un volcán dormido y su lava arrase con todo lo negativo que ha sumido a la Sultana del Valle en un ostracismo pasmoso.

Aracataka

Aracataka

8 Enero de 2013
8:43 pm

..hace muy bien en dejar salir toda su decepcion! no es para menos! asi nos sentimos muchos que conocimos otra cara de nuestros, otrora pueblos grandes en ruta hacia la trasformacion en ciudades...pero que pesar que todas nuestras ciudades colombianas dieron un giro negativo a la par de crecer, el cambio en lugar de generar un bienestar social y economico parece haberse degenerado, sus sanas costumbres huyeron despavoridas ante la guacheria, la vulgaridad en todos los aspectos, la falta de civismo y lo peor, la ausencia de carino por nuestras ciudades...no se sienta mal por expresar su frustracion y decepcion, creame que muchos nos sentimos asi...en Popayan pasa lo mismo, todo es tan caotico que lo mejor es poner pies en polvorosa! prefiero vivir fuera del mundanal ruido! saludos! :-)

Lucho_perez

Lucho_perez

8 Enero de 2013
6:27 pm

Sr. Polanco, comparto su decepción por la ciudad de donde se nace y se vive.
Hay personas que dicen "amar" su ciudad, y por ello no consienten que se diga, opine o escriba la verdad al respecto, "crazo error" , no se puede esconder la verdad.
Aunque muchas ciudades de Colombia, padecen problemas similares, he leido que la sucursal del cielo, viene en retroceso.