20 de Diciembre de 2014
17 Enero de 2013 | Recomendaciones | (Colombia)

Tu medio ambiente te controla

Una de las premisas de gran importancia que abordamos como individuos y miembros de una sociedad en constante transformación, corresponde indudablemente, al desarrollo de nuestra libertad frente a los requerimientos y leyes acordes en busca de la armonía y la convivencia social que nos compete como miembros – activos o pasivos – de la misma.

El asunto requiere de un análisis profundo a nivel individual y colectivo en busca de dilucidar el cómo y porqué, el medio ambiente influye en nuestros comportamientos y muchas veces nos lanza a tomar decisiones incongruentes y disímiles - de lo que realmente somos - como personas individuales, con características personales y vivencias construidas, en torno al desarrollo de nuestro yo y en busca de nuestra propia libertad. Sin embargo, es posible sacarle algunas aristas reflexivas para evitar caer en cotidianidad embarazosa de ideas foráneas, comportamientos, ajenos, concepciones generalizadas y vivencias que no corresponden a nuestras propias necesidades de normal desarrollo y adaptación a nosotros mismos, y a un normal medio de integración armónica dentro del pulso dentro de la conformación social que nos compete.

En este maremágnum de opiniones, tendencias, posturas, ideales, formas de pensar, vivir y actuar. En este mundo cargado de “principios” y supuestas “verdades”, en busca de nuestra propia individualidad, que nos ha de caracterizar, es muy fácil ser arrastrados por posiciones foráneas y faltas de profundidad, tendencias ajenas a nuestro verdadero desarrollo y trampas ocultas, en las que, por lo general, los jóvenes tienden a ser las primeras víctimas, por lo endeble de su apreciación crítica que se encuentra en desarrollo.

Es así, como a fuerza de información tendenciosa, constante y repetitiva, a fuerza de supuestos ideales que masifican, controlan y conducen a “principios” de intereses ajenos, se instalan en nuestra “cultura autóctona” y crean fenómenos de disociación creando la lucha entre supuestos ideales, prejuicios, intolerancia, violencia generalizada, irrespeto a la opinión ajena y se conforman irremediablemente los focos de violencia que nos han afectado a través de nuestra historia.

Hemos perdido el rumbo valioso de nuestra propia cosmovisión frente a la realidad, matriculándonos en formas de ajenas a nuestros propios intereses personales, familiares y comunitarios. No entendemos como nuestros jóvenes se matriculan en “tribus urbanas” en busca de ser reconocidos y enemigos acérrimos de quienes comulgan “otra forma de existir”, o confunden el amor por el deporte anclados en “hordas” alucinantes sin sentido. No entendemos como fracciones ideológicas han derramado la sangre de miles de compatriotas convencidos de tener “la verdad”. No entendemos como se crear disidencias sociales apoyadas por foráneos que prometen cambios sustanciales. No entendemos como la presión social forma poderosos y sometidos; esclavistas y esclavos, pudientes y paupérrimos, buenos y malos. No entendemos cómo llegamos a comercializar lo íntimo y sagrado del sexo por tendencias de utilización erótica que rayan en la pornografía y la pérdida de la intimidad personal consentida; no entendemos como la posibilidad de ser responsables nos inclina al atajo y muchas veces al delito, con el sello indeleble de ser guiados y conducidos obedeciendo ciegamente a mensajes subliminales dentro de la “olla a presión” social.

Estigmatizaciones que nos obligan a luchar contra un supuesto terrorismo, un supuesto enemigo que en la realidad no existe; exclusiones que nos inclinan agredir la diferencia de género. Posiciones que nos distancian, desunen, alejan y nos hacen ver al otro como el enemigo que atenta contra nuestra propia existencia, es el caldo de cultivo del que actualmente nos alimentamos, por no pensar y razonar como bien lo deberíamos hacer, de la mano del legado de nuestra propia naturaleza como seres autónomos, libres, pensantes y visionarios.

Efectivamente, si digiriéramos mejor nuestras posturas mediante el análisis y el raciocinio práctico como producto del valor de nuestra naturaleza personal y el motivo de nuestra existencia en función de la sociedad a la que pertenecemos, podríamos se mas asertivos y consecuentes con lo que verdaderamente somos y queremos, logrando así una vida más autentica, una sociedad mucho más organizada en busca de sus ideales, una esperanza que difícilmente se resquebrajaría y un futuro promisorio para todos, el cual, difícilmente desaparecería.

¿Realmente creemos que la vida que estamos llevando, atrapados en el medio ambiente en el cual estamos, reúne todas las expectativas en el desarrollo de nuestras verdaderas cualidades y potencialidades que son las que verdaderamente debemos de usufructuar? ¿Realmente somos los que somos o creemos ser, o somos resultados de la manipulación?. Son los interrogantes que debemos seriamente preguntarnos, plantearnos y resolverlos.

Seamos consientes y reflexivos dentro de la “caja imaginaria” en donde nos hemos escondido, o nos han confinado, y tengamos el valor de salir por el “hueco”, descubriendo las infinitas posibilidades de un mundo mejor compartido y en pleno desarrollo en bien de todos.

A lo mejor, el problema eres tú…

Por: CARLOS ALBERTO PINO RIVERA/

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Opiniones

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Comentarios

osgir

osgir

18 Enero de 2013
5:30 am

Como me alegra que haya colegas como usted-

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

18 Enero de 2013
2:08 pm

Igualmente Dr. Osgir.
Gracias por su sincera opinión
Feliz jornada

osgir

osgir

18 Enero de 2013
5:27 am

Preciso dictamen este, como quien identifica un laberinto y ofrece una salida.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

18 Enero de 2013
2:23 pm

... y seguimos recorriendo la vorágine