

ÍNTIMO
“Al pan, pan; y al vino, vino”, tremenda joya de la sabiduría popular. Es el proverbio invocado para conjurar las mañas de quien se va por las ramas o es dado a las ambigüedades y a los rodeos. También es el aforismo propicio para ahuyentar uno de los vicios más extendidos en la lengua, escrita y hablada, vulgar y culta: eleufemismo, la figura retórica que suaviza, endulza, vuelve aceptable una palabra o expresión calificada convencionalmente como de mal gusto, inapropiada, ofensiva.
Los eufemismos son remozados permanentemente, en toda cultura, época y lengua. En una sociedad timorata, en donde la hipocresía, el engaño y el truco son costumbre, el eufemismo es norma; es especialmente recurrido por melindrosos, aparentosos y esnobistas de todos los jaeces. Son muy avezados en su uso los protagonistas de la farándula, el manzanillismo de todos los colores, la comandancia eclesiástica.
Vivimos hoy una especie de eufemimanía. Todo el mundo echa mano de “adulto mayor”, “hombre de color”, “unidad nacional”; en lugar de anciano, negro y manguala politiquera, respectivamente. El moralismo (y el doblemoralismo) ha señalado una gran cantidad de adjetivos como ofensivos, siendo casi siempre que son significados precisos de sus respectivos significantes.
Seguramente el uso de eufemismos sea válido en ciertas condiciones, como es el caso de trabajadora sexual, expresión que “dulcifica” correctamente a prostituta. Pero no es recomendable emplear un vocablo que “alivie” el aspecto ofensivo o insolente de otro, si lo sustituye menoscabando su acepción e índole semántica. Es precisamente lo que ocurre con el abuso de íntimo e intimidad, en reemplazo de genital.
Sin darle vueltas a la lexicografía, digamos nomás que un jabón íntimo podría ser cualquier jabón con el que lavas el cuerpo, en la intimidad de una ducha. Otra cosa son los jabones especiales que son ofrecidos para la higiene sexual femenina, a los que publicistas y medios deberían llamar jabones vaginales, sin más. Y si alguna distinguida señora se sonroja, al ver en televisión el comercial con su hijo adolescente, pues que sirva la pena para ayudarle a pronunciar la inefable palabra con calma y naturalidad.
En medio de este culto por el eufemismo, no falta sino que a los censores de la cultura oficial les dé por denominar “fundas íntimas” a los condones. A ésta y a otras finuras del mismo tipo, debemos responder con el viejo y conocido refrán: al pan, pan; y a la vagina, vagina.


Comentarios
chuberal
22 Enero de 2013
8:18 am
El buen uso del idioma es algo que deberiamos cultivar todos. Los Bogotanos alguna vez fuimos bien hablados pero despues de un viaje en un bus de servicio público escuchando como se comunican las personas y en especial los jovenes, se lleva uno la impresión de que la mayoría se educó en burdeles. Lástima que se haya perdido la cultura del buen uso del idioma. Bienvenido este tipo de aporte.
osgir
22 Enero de 2013
7:28 am
Y POR ESO LE DECIMOS PRESIDENTE A UN ESTÚPIDO. OH...EUFEMISMO.
Humo Report
22 Enero de 2013
10:11 am
oh si, jajajaj..
moderador
21 Enero de 2013
11:12 am
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