23 de octubre de 2014
28 Enero de 2013 | Recomendaciones | (Colombia)

Un cuento para nunca volver a contar

Un cuento para nunca volver a contar
Foto:imperiodelospoetas.foroes.biz

Quien sabe quién es, que puede, desea aspira y espera de sí, en la misma medida sabrá quién es el otro. Sabrá de su libertad y actuación. Un ser solo puede amar, entender y conocer, cuando se ama así mismo, se entiende y se conoce disfrutando de su propia libertad compartida.

Impulsado por tratar de llenar el mundo, ocupando el vacio y el silencio que nos ofrece, y del cual hacemos parte , comparto con ustedes el ‘relax’, otorgado por el ocio productivo, que me impulsa a recrear por medio de la palabra, las locuras y excentricidades propias, que a todos nosotros nos impele a hacerle el ‘quite’ a nuestras humanas inconsistencias, evitando así, que se transformen en pesadillas impidiéndonos dormir, por medio de este corto cuento:

Aquel hombre…, siempre había sido cuidado con esmero y sentida mesura, desde su más tierna infancia. Dirigido y protegido en todo momento era levantado con premura cuando sus rodillas tocaban el piso y todos sus caprichos y “pataletas” eran atendidos con prontitud y extrema dedicación. Atentos a sus más mínimos movimientos, era observado y custodiado por todos aquellos avales que lo rodeaban – quienes lo querían en realidad - con la firme convicción de evitarle las ‘conocidas molestias de la vida, asegurar su felicidad y evitar las carencias propias del amor ausente y la privación de bienes acordes con su salud y bienestar.

Y es que, no era para menos. Para su madre era ‘el niño de sus ojos’ y su padre no dejaba de sentir cierto orgullo catalizador de ser el varoncito de sus esperanzas y anhelos, refugio viviente de sus frustraciones vivenciales y catalizador de sus deseos y anhelos no realizados era su constante quehacer.

Un tiempo después, en su adolescencia y juventud, acostumbrado a las opiniones ‘normales’ salidas de la boca de terceros y al calor que irradiaba la seguridad de sus allegados y conocidos, consultaba con aquellos hasta lo mínimo de sus necesidades sin atreverse a opinar por sí mismo. Las formas de ser, proceder, actuar y vivir eran dictadas y asumidas como verdaderas sin ‘rumiar’ sus intenciones y alcances, optando por dejar a los demás el control de su vida y su existencia. Y no le iba tan mal con los resultados obtenidos. Todo le salía a pedir de boca.

Otro tiempo luego – en su adultez – e incluso, en los umbrales de su edad madura, actuaba de acuerdo al proceder y las opiniones de los demás, de todos aquellos que consideraba de una u otra forma “superiores” o émulos afectivos y psicológicos de sus padres ya fallecidos tratando de reindivicar lo aprendido mediante incomodas regresiones, ante las mínimas responsabilidades en busca del cómo, porqué y paraqué, cuando y donde de sus cometidos cotidianos.

Un tiempo más allá, por aquellos de las vicisitudes de la vida, se encontró una mañana de frente consigo mismo. Desesperado buscó una respuesta en los demás que resolvieran sus vacios existenciales; pero nadie tenía la fórmula para él, cada uno tenía la suya propia. Y sin poder tolerarse, amargado, insatisfecho, frustrado y enajenado de la realidad, con signos patentes de neurosis, insípida locura y sentida esquizofrenia; destrozado y fuera de sí, pensó sin titubear un solo momento en suicidarse…

…Y para cumplir su cometido recurrió a mil formas y procederes para terminar con su incomprensible existencia, para terminar de una vez por todas su esclavizante y dependiente vida. Lo intentó una y otra vez deteniéndose al final en su cometido. Recorrió los sistemas más sofisticados que le aseguraban un rápido deceso si dolor ni desesperación, pero se dio cuenta que solo no era capaz de optar por aquel final. Se dio cuenta que carecía de valía personal. Además, - no valía la pena volver a intentarlo - ¡Desde antes de nacer ya estaba muerto!. Nunca pudo ser lo que era, ni nunca pudo ser lo que quería ser.

...Ya es tarde… Mejor me voy a descansar.

Por: CARLOS ALBERTO PINO RIVERA/

Cómo le pareció esta publicación?
Su voto: Ninguno (3 votos)

Opiniones

1

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí

Comentarios

osgir

osgir

29 Enero de 2013
6:33 am

Repámpanos.