28 de Agosto de 2014
5 Febrero de 2013 | Recomendaciones | (Colombia)

El peatón merece privilegios

El peatón merece privilegios

Caminar es la primera acción que un niño quiere hacer y la última a la que una persona mayor desea renunciar. Caminar es el ejercicio que no necesita de gimnasios. Es la prescripción sin fármacos, la medicina que no hay que pagar, el control de peso sin dieta y el cosmético que no puede encontrarse en una farmacia. Es andar y andar, sin complicaciones. Caminar es el tranquilizante sin pastillas, la terapia sin psicoanalista y el entretenimiento que no cuesta un peso. Y, además, no contamina, consume pocos recursos naturales y es altamente eficiente.

Caminar es el derecho primordial y por excelencia de movilidad de las personas. Pero el torpe diseño de las ciudades por equivocadas administraciones de incompetentes funcionarios públicos imposibilita hacer una vida de peatón con garantías. Es el costo que tienen que pagar los pobres ciudadanos por el "desgobierno" de burócratas que obran como cuotas políticas y no en representación legítima de la gente. Son los responsables de favorecer directa o indirectamente el uso masivo del automóvil que ha generado un urbanismo fragmentario, con barrios cada vez más alejados y con menor densidad de población, que exigen el uso del carro para llegar al trabajo o acceder a servicios básicos.

 

Dirigentes incoherentes que no practican los principios esenciales de la movilidad llevan a una transformación urbana de efectos muy graves. Si la densidad de población se reduce tres veces, el porcentaje de viajes cotidianos hechos a pie, en bicicleta o en transporte público se reduce cuatro veces. El costo total de los desplazamientos para la comunidad se incrementa un 50 por ciento, el consumo de energía se multiplica por tres y se doblan las muertes causadas por accidentes de tráfico. Mientras el tiempo de acceso a las actividades urbanas para los usuarios que dependen del transporte público se incrementa en un 100 por ciento.

 

A pesar de sus ventajas y comodidades los automóviles están destruyendo el mundo. Los carros consumen en Colombia más del 50 por ciento de la energía final y generan más del 40 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. La velocidad media urbana de los trayectos automovilísticos es inferior a 30 km/h, pero en las grandes urbes raramente pasa de los 18 km/h. En ciudades como Bogotá, Medellín o Cali, en horas pico no se superan los 14 km/h y los mínimos están en 10 km/h (¡!), con el agravante de que por término medio el 75 por ciento de los viajes son de menos de tres kilómetros y el 25 por ciento de menos de un kilómetro.

 

Si a eso se le suman las horas de trabajo dedicadas a pagar, mantener, estacionar, cuidar, lavar y reparar el carro, la velocidad media de los automóviles se reduce hasta extremos caricaturescos. En estos niveles, la dependencia del auto particular supondrá enormes desventajas, mientras no se racionalice su uso. En cambio, todos hemos nacido peatones, preparados para circular sin llantas de aleación a unos dignísimos 6 km/h, con unos enormes beneficios sanitarios y de fortalecimiento corporal. Allí está quid de la riqueza y eficacia del viandante, con resultados maravillosos en convivencia, equidad y felicidad. Las ciudades requieren de las mejores decisiones políticas para favorecer a la mayoría y una de las más importantes exige privilegiar al peatón; sin discusión y sin miedo.

 

Apostilla: Para afianzar el concepto de “Ciudades caminables, Ciudades humanas”, invito a revisar este corto video: http://www.youtube.com/watch?v=qCdAdLwOh_A

 

fabio121@gmail.com Twitter: @fabioarevalo

 

Por: FABIO AREVALO ROSERO MD/

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Comentarios

jogafi

jogafi

5 Febrero de 2013
5:38 pm

De acuerdo el peaton merece privilegios, no obstante hubiese sido de suma importancia "recordar" que el Peaton, también tiene deberes (que normalmente) no cumple, por irrespetar las más básicas normas de tránsito y de sentido común. Ayer uno de los principales noticieros trataba el tema de la "irracionalidad" del peatón que sencillamente deja al año CIENTOS DE MUERTOS !!! Al ser humano hay que alabarlo, pero también educarlo....
Saludo cordial.

Francisco Latorre

Francisco Latorre

5 Febrero de 2013
5:02 pm

Estoy de acuerdo doctor Fabio, es una muy válida e importante reflexión. Yo tengo un dicho que es que un peatón es un conductor sin armadura. Que mayor libertad que poder recorrer el mundo sin esa dura y extraña fortaleza que la sociedad nos ha impuesto como símbolo de estatus y de poder. Sin embargo nada más saludable que caminar en libertad, nada mejor que sentir que somos iguales y que nos guíen los sentidos.