23 de octubre de 2014
11 Febrero de 2013 | Recomendaciones | (Colombia)

Se nos voltea el vueltiao

Se nos voltea el vueltiao

Ya lo había advertido David Sánchez Juliao en su canción protesta El Indio Sinuano, donde dice “muchas cosas que los blancos se creen de ellos son productos de la raza de mis abuelos, como bollo, la hicotea, huevo de iguana y el sombrero” lógicamente se refería al sombrero vueltiao que tanto está dando de qué hablar en estos momentos, por la no falsificación sino emulación que es muy distinto de este prestigioso patrimonio nacional que viene haciendo la república de China.

Esta historia no es nueva: las comunidades Zenúes han venido siendo explotados por causa de sus artesanías, de mucho tiempos atrás, primero fue el turismo que en la época del contrabando que entraban por el golfo de Morrosquillo, nos traían sus lozas chinas y el marlboro y se llevaban casi que regalada las manufacturas de nuestros hermanos fundamentalmente de Tuchín, Chimá, Sanpués, etc.; más tarde y aún en el presente se popularizó las manillas con estructura del tejido artesanal “vueltiao”, donde más de uno se compraban lotes completos de estas coloridas manillas por unos dos mil pesos colombianos c/u y estos mismos actores microempresarios, terminan vendiéndola en las grandes tiendas de turismo internacional por varias decenas de dólares; explotación por explotación da lo mismo, nuestros hermanos indígenas de Córdoba y Sucre como también parte de Bolívar como San Jacinto, cada día van de mal en peor.

Ahora echémosle un vistazo al caso de los sombreros chinos que se están comercializando en Colombia, primero no son iguales a los vueltiaos, tienen diferencias diametrales tales como, el tejido, el material, las figuras, entre las más visibles, hay unos que se parecen en aspectos a un estilo de estos sombreros vueltiao que se llaman “jabaos” o pintaos, para que usted los identifique, son los mismo que lució la delegación colombiana en la inauguración de los reciente juegos olímpicos entre ella la abanderada Mariana Pajón, esta clase de sombrero en si no son los auténticos sobreros vueltaiaos originales, no lo son y los que somos de la Costa Atlántica sí que lo sabemos, el auténtico sombrero en mención, es a simple vista pintoresco entre los matices negro, y blanco llevando consigo otra mezcla entrelazada de vueltas blancas y vueltas negras, llevando también figuras de la cultura Zenuez entrelazadas sobre todo en el tejido de la copa; de estos sombreros chinos no he visto el primero que tenga estas características.

Bueno cualquiera diría que estoy defendiendo a los orientales y sus sombreros, pues no, mas bien aquí lo que hay es una competencia desleal de productos, unos de pronto subsidiados o bien industrializados hechos en serie y otros artesanales; esto tampoco es nuevo mucha gente lo ha dicho y esto es uno de los problemas de la globalización comercial. Un buen reto para el gobierno, que fue el primero que promocionó la versión “b” del sombrero vueltiao en los olímpicos y esa versión sí que es fácil de imitar, pero la otra, la de nuestros ancestros, la de la artesanía Zenú, la de las figuras abstractas que solo el Zenú conoce, eso no lo falsifica nadie.

Finalmente haciendo un análisis sociocultural, el sombrero vueltiao original y de los finos, eran y son de uso exclusivo de la clase pudiente en Colombia por su alto precio, aunque existe la versión popular también original de más fácil acceso económico para las clases populares, el sombrero chino en la práctica lo que representa es una competencia económica bastante dispareja y un poco desleal.

Por Nafer Velaides García

 

Por: Nafer Velaides

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