01 de octubre de 2014
18 Julio de 2013 | Crónicas emigrantes | (Canadá)

Iluminar la vida con el Evangelio del Domingo 21 de julio del 2013 (II)

Iluminar la vida con el Evangelio del Domingo 21 de julio del 2013 (II)

REFLEXION CENTRAL

Tiempo para lo esencial

“Marta, Marta tú te inquietas y te preocupas por muchas cosas, pero una sola cosa es necesaria” (Lucas 10,41).

No dejo de hacer eco de este texto en mi vida diaria. Quizás porque pienso que es a mí personalmente que se dirige. Sin duda también porque cada vez que lo leo o escucho me invita a revisar mi vida. A revisar mis prioridades. A volver a poner en el centro de la existencia lo esencial.

De la frustración a… la mejor parte

Lucas es el único evangelista entre los cuatro que nos reporta esta escena y que visualizamos amplia y claramente. De camino a Jerusalén, Jesús se detiene en casa de Marta y María.

Como buena ama de casa preocupada por las reglas de la hospitalidad, Marta se ve absorbida por los trabajos y detalles de servicio. Marìa ha decidido acoger al Señor, dándole de su tiempo y aprovechando plenamente de su presencia, sentada a sus pies…Qué le preguntaría Maria? O qué conversación sobre cual sujeto los dos se embebían? Quizás Jesús le acaba de contar los pormenores de la misión de los 72 y el descanso merecido que se dieron y el cual aprovecharon para orar y encontrarse juntos. O tal vez Jesús le contaba sobre alguna visita o alguno de sus múltiples encuentros… O a lo mejor María confiaba todo a su confidente…vaya uno a saber…En todo caso ella se entretiene con Jesús y es indiferente a los preparativos de la comida (el algo, la media tarde, el chocolate o la merienda para el maestro en lo que se ocupa su hermana Marta).

Marta se siente frustrada (decepcionada) por esta situación y uno puede comprenderla muy bien. Pero después de decir esto, Jesús la lleva rápidamente y a nosotros con ella, mucho más lejos y más allá de la frustración: Marta, Marta tú te preocupas demasiado…cálmate un poco! Tomate tiempo para sentarte! : “María ha escogido la mejor parte que no le será quitada” (Lucas 10,42). Yo estoy seguro que Marta no se esperaba esta respuesta y que ella se ha sentido reganada, reprendida, desconcertada. Habrá regresado sigilosamente a su cocina? O decidió quitarse el delantal y aprovechar también la presencia y charla amena trascendental de Jesús? El Evangelio no nos lo dice, pero una cosa es cierta, ella debía tener muchas cosas en la cabeza para comprender con más lentitud.

Marta y María en nosotros

Marta y María son diferentes, es cierto, pero ellas no nos son extrañas. Yo pienso y estoy convencido cada vez más, que hay un poco de las dos en cada uno de nosotros. Y que quizás hay mucho más de Marta que de María.

Marta, es esa parte de nosotros que quiere servir, pero que se deja acaparar por todo lo que hay para hacer, hasta el punto de olvidar lo esencial: LA ACOGIDA, LA ESCUCHA, LA PRESENCIA DEL OTRO.

María es esa otra parte de nosotros mismos que sueña con escapar a los imperativos de lo cotidiano para estar más atenta a sus necesidades internas y o espirituales. Ella desea una vida mas simple y mas verdadera, donde el acento seria puesto en el SER y no en el HACER. Ella aspira a un ritmo de existencia diferente, donde uno sería mayormente disponible y acogedor.

Marta y María hacen parte de nuestra vida. Ellas cohabitan en nosotros. Y el reto consiste en encontrar un justo equilibrio entre las dos maneras de ser, dar su parte correspondiente y la importancia, tanto a la una como a la otra. Para no pasar de lado y omitiendo lo esencial.

En este tiempo de verano y aun de vacaciones (para algunos) y que posibilita el descanso y los encuentros, yo deseo que todos encontremos espacios de libertad y de gratuidad. Que sepamos darnos tiempo para detenernos y escuchar, para estar en sintonía con nosotros mismos, con los otros y con Dios. Y yo les invito sobre todo a no olvidar la lección de Jesús. Su mensaje no puede ser más claro: “una sola cosa es necesaria…” (Lucas 10,42).

OBJETIVO DE VIDA PARA LA SEMANA:

Este Domingo, acojo con cariño las personas que se me acerquen y vengan a mi casa de visita. Además de ofrecerles mi hospitalidad, le doy importancia a lo que tienen para decir, a sus vivencias, a sus experiencias.

En este año de la FE, reviso y evalúo el grado de atención e importancia que le doy a la Palabra de Dios. Aprovecho los momentos de descanso, de solaz, de silencio para poner en el centro lo esencial de mis decisiones como discípulo y amigo de Jesús.

ORACION-MEDITACION

Señor, hoy Tú me invitas a acogerte en mi vida,

como lo has hecho con Abraham en las encinas de Mambre (en la primera lectura)

y con Marta y María en Betania.

Tú sabes, me gustaría ser igual a María:

Disponible, atento, totalmente centrado en Tí.

Pero con mucha más frecuencia, yo soy como Marta:

acaparo el tiempo, preocupado por todo aquello

que debo pensar y hacer.

Se nos dificulta tanto detenernos hoy (hacer stop!),

Tengo tantas cosas que me dan vueltas en la cabeza.

Tantas cosas que a veces llego a perder de vista lo esencial

y a perderte a Ti también al mismo tiempo.

Señor, libérame de mis preocupaciones inútiles.

Ayúdame a reservarme cada día

un momento de intimidad contigo,

y a mantener siempre abierta una ventana al infinito.

Así, de este modo, yo podré interiorizar mucho más mi acción.

Y llegar a ser cada vez más permeable a tu Gracia y a tu Palabra.

REFERENCIAS:

Pequeño misal "Prions en Église", edición quebequense, 2010

HÉTU, Jean-Luc. Les Options de Jésus.

Por: gadabay69

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Comentarios

antonin

antonin

19 Julio de 2013
7:32 am

Con este desayuno espiritual... ¿Para què,màs?
Martha,la diligente en las tareas rutinarias... Marìa,la àvida en las cosas espirituales.
Son dos ejemplos claros de lo que es el discurrir de la vida... muchas Marthas buscan en el desenfreno de sus tareas impuestas,desfogar esa fustraciòn que les produce el miedo a a percibir el llamado de ese ser espiritual que todos llevamos dentro.
Muchas Marìas,eligen sin preàmbulos ni prejuicios,seguir sus instintos y centralizar todas sus energìas en la bùsqueda de esa verdad que los harà libres de todo apego a lo material y fùtil de este mundo
Ser hospitalarios implica escuchar con el corazòn abierto al que visita tu casa,procurando dar ayuda idònea sin esperar nada a cambio
Despojarnos de todo apego terrenal,enfocando siempre la parte espiritual