24 de Noviembre de 2014
12 Febrero de 2011 | Recomendaciones | Cali (Colombia)

Medellín y Cali, apetecidas plazas sudacas del cine porno casero

Imagen asociada
Imagen asociada

Por: Javier Santamaría
Columnista y crítico de TV independiente.

La pornografía sigue siendo un negocio muy rentable, una mina de oro , eso sí, sobreexplotada y pese a los altibajos generados por la competencia desleal de la piratería, la masificación de la Internet, en la que se han asentado pequeños productores del llamado cine triple X y empíricos curiosos, que anhelan hacerse millonarios de la noche a la mañana, con su abrupta incursión en dicho mercado, han propiciado que las nada despreciables ganancias que genera la industria pornográfica, ya no estén monopolizadas principalmente por los estudios gringos e italianos.

España y Argentina entraron al mercado pornográfico con fuerza y hoy se erigen como fuerte competencia; En un comienzo estos novatos productores enfilaron sus esfuerzos a la máxima rentabilidad con sus medianos y hasta bajos presupuestos y una técnica que podría calificarse como “casera”, por ende, su táctica fue la de salir a la caza de sus actores y actrices en las barriadas y burdeles “sudacos”, palabreja con la que despectivamente los españoles se refieren a quienes somos de América del Sur.

Colombia, país de hermosas y “apetecidas” mujeres ha estado siempre en la mira de estos nuevos productores del cine porno, es para ellos una plaza que les ofrece un casting exótico, llamativo y de muy fácil enganche, la inversión que deben hacer es ínfima y más cuando recurren a engaños para grabar una cinta porno.

Es sabido que famosos actores porno con una reconocida trayectoria, un día cualquiera deciden independizarse y montar sus propios estudios, labor que empieza cuando abordan un avión con destino a Medellín o Cali, ciudades colombianas, a la que llegan como turistas admiradores de un país tercermundista con miles de contrastes.

Hospedados ya en un hotel por lo general de 4 estrellas, su prioritaria labor es escudriñar los periódicos y sitios web en busca de los servicios de sexo trabajadoras, a las que contactan inicialmente para analizar, si para sus gustos, ellas dan la talla como protagonistas de su video. Las señoritas llegan a cumplir su rutinario trabajo, sin a veces percatarse que se van a convertir de la noche a la mañana en estrellas del cine triple X mundial.

Las sexo trabajadoras son motivadas con unos pesos extras para que permitan que un tercero, o sea el asistente de cámara, ingrese a la habitación y grabe a detalle todo lo que allí suceda, a la chica solo le interesa que le paguen su tarifa y si ese requerimiento le representa más dinero, acceden sin chistar.

Conocedores de la cruda realidad latinoamericana, otra de las estrategias usadas por los inescrupulosos productores de películas pornográficas, es reclutar colegialas, trofeos fáciles de ganar para ellos, ya que estas adolescentes de los barrios subnormales, con las hormonas reverberantes, pertenecientes a hogares disfuncionales, con carencias en todos los sentidos, se sienten fascinadas y caen rendidas, ¡de una sola!, ante con un tipo atractivo, hábil seductor y fuera de eso con acento raro, que les ofrece llamativos regalos y dinero, por un simple “polvo”.

Los muchachos tampoco escapan a la red de los productores de cine triple X, la industria de cine porno Gay también anda a la caza de talento sudaca, en la que se engancha principalmente a los jóvenes de estratos bajos de Medellín y Cali, contactados también en sitios de encuentro gay como saunas, videos y hasta en las mismas universidades o mediante un aviso clasificado publicado en un diario de reconocida circulación que busca afanosamente actores y extras para una película.

Por lo general a los universitarios que llegan atraídos por el clasificado se les platea abiertamente de que se trata la película y tras presentar el casting que esta demarcado por factores como: tamaño genital, figura estilizada, buen registro y habilidades sexuales, se pauta un pago por video grabado que oscila entre los tres y cinco millones de pesos. Una entrada que no desperdician los muchachos que aspiran a obtener un título profesional y muchas veces acceden a tener sexo gay, sin serlo, solo a razón de unos cuantos euros, para ellos salvadores de afugias económicas.

Otro negocio paralelo a la pornografía “casera” es el de los video-chats sexuales, de creciente acogida y rentabilidad, en la que se contratan mujeres, hombres y parejas entre los 16 y 35 años para trabajar frente a la cámara de su computador personal o establecidos en cabinas o cubículos especiales en una sede matriz, su misión es la de complacer a distancia y por el mayor tiempo posible, todos los caprichos sexuales a millares de cibernautas voyeristas y morbosos, amantes del cibersexo, quienes pagan altísimas tarifas por minuto de conexión a dichas páginas.

Y no se pueden dejar de mencionar escabrosas películas pornográficas hechas con menores de edad principalmente de las ciudades de Pereira y Cartagena, dentro del esquema del llamado "turismo sexual" y que forman parte de un mercado negro que satisface los bajos instintos de la red de pedofílicos del mundo.

En las calles de Colombia, en las ventas ambulantes de música pirata, no es raro encontrarse con películas grabadas en Colombia con talento nacional, bajo títulos sugestivos como: “La caleñas cachondas”, “Colegialas paisas” y otros títulos censurables, que fueron producidas por estos inescrupulosos productores españoles en sus vacaciones en tierras sudacas.

Como acotación al tema, hace algunos años se destapo un escándalo en Cali propiciado por un hombre que se convirtió en estrella porno sin saberlo y todo por un video que circulaba en varias video tiendas de España, donde él aparecía teniendo sexo con una amiga en un motel de la ciudad, mayúscula fue su sorpresa cuando estuvo de vacaciones en la Madre Patria y coincidencialmente se topó con la exitosa película X que él estelarizaba.

Tras la investigación, se logro establecer que la cinta fue grabada subrepticiamente por los empleados del sitio, quienes tenían, a espaldas de los propietarios, una muy bien montada red de cámaras escondidas en casi todas las habitaciones del motel. Los improvisados productores porno colombianos editaban el material y lo vendían luego en el mercado porno español.

Quiérase o no, la pornografía es una industria que genera gigantescos dividendos, legal en muchos sitios con su respectiva normatización, en Colombia existen algunos estudios formales de cine X, con actores profesionales y que trabajan bajo cuerda, pero aun no alcanzan a tener el apogeo de los ya posesionados.
El lado negro de la pornografía lo constituyen todos estos avivatos inescrupulosos que hacen su agosto a costillas de la miseria que se vive en el tercer mundo, de la que se valen para engatusar a jovencitas y muchachos, quienes fácilmente deslumbrados, venden su dignidad por unos cuantos euros o dólares.

Colombia cuenta con Esperanza Gómez, una de las actrices porno más solicitada por los estudios gringos, esta compatriota descolla en la industria del sexo a pasos agigantados, como siempre fue su gran sueño y además expresa sin mojigatería que se siente muy orgullosa de su trabajo y espera ubicarse entre las grandes luminarias del porno mundial.

jahesa@hotmail.com

Por: Javier Hernando Santamaria/

Cómo le pareció esta publicación?
Su voto: Ninguno (4 votos)

Opiniones

16

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí

Comentarios

Aracataka

Aracataka

13 Febrero de 2011
7:46 pm

...interesante tema Javier! una critica necesaria ante tanto desproposito...ni en se sabe si culpar tambien al gobierno, a la familia a la iglesia...en fin que cada cual hace de su capa un zayo! :-) cuidemos nuestros ninos!!
....sigamos escribiendo!! hay tanto de que hablar!!
..saludoskiss mi amigo!
Connie

criticoncolombiano

criticoncolombiano

14 Febrero de 2011
7:50 pm

¡Sigamos escribiendo, aqui o en donde sea, pero escribamos con pasión!

colext

colext

13 Febrero de 2011
6:26 pm

Interesante tema javier...

criticoncolombiano

criticoncolombiano

14 Febrero de 2011
7:52 pm

Espinoso, pero forma parte de nuestras crudas realidades amigo. ¡saludos!

SIMON EL BOBITO

SIMON EL BOBITO

13 Febrero de 2011
2:21 pm

LA PALABRA PORNO, NO SEIMPRE ES MALA.FUE CREADA NO SE POR QUIEN PERO, NO SEAMOS MOJIGATOS, ACA TIENEN DERECHO HACER CINE DE ESE ESTILO. EN UNA OCASION ENVIE UN CUENTO PRONO, DE LOS QUE ESCRIBO A UNA PRODUCTORA, QUE REQUERIA ESTE TIPO DE HISTORIAS, Y CREO QUE SE LO ROBARON, ESOS SON UNOS PILLOS, FUERA DE ESO HAY GENTE MALA Y HAY GENTE BUENA.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

13 Febrero de 2011
3:43 pm

Cuando vuelva a escribir un cuento porno Simón, registrelo primero ante derechos de autor y vera que se evita que le roben sus ideas e historias, pillos hay en cualquier lado, para muestra un un botón, los demás ¡a la camisa! como decia el desaparecido Sandro...

jogafi

jogafi

13 Febrero de 2011
12:55 am

Definitivamente nuestro país, es la verdadera viña del señor...aqui se hace de todo.. y el porno no podia ser la excepción, respetable quienes gustan de él, otros viven de él, lo que si es criminal e inaceptable es la utilización y explotación de niños para éste tipo de prácticas, que son absolutamente degradandes. ésta semana fué detenido un extranjero que se aprovechava de pequeños para hacer sus "producciones" , esperemos que caiga todo el peso de la ley.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

13 Febrero de 2011
10:11 am

Lo inaudito Jogafi es que algunas agencias y cadenas hoteleras auspician bajo cuerda el llamado turismo sexual, nuestro país se convierte en una plaza apetecida para sus oscuras aberraciones.

jogafi

jogafi

13 Febrero de 2011
12:56 am

degradantes-

GINAESCHEBACK

GINAESCHEBACK

12 Febrero de 2011
5:39 pm

Yo tengo mi propia pornografía jhejejejejejeje

criticoncolombiano

criticoncolombiano

12 Febrero de 2011
7:39 pm

Hay renuenecia y mucha prevención frente a este tema de la pronografía, tocarlo o hablar de los tópicos en el que se involucra el sexo, despierta nuestra consabida mojigatería.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

12 Febrero de 2011
5:31 pm

Cuando trabaje en el area hotelera, pude corroborrar los hechos que narro en el artículo, fue por esta época que conocí a un famoso actor porno que se dedicaba a filmar sus videos durante su estadía en la ciudad, en uno de estos videos grabados el caballero se refiere a Cali como el reino de la drogas, los narcos y las mujeres golfas, por no mencionar la palabra exacta, incluso este actor porno esta casado con una colombiana y se le ha relacionado en algunas ocasiones con una tarorista venezolana y una famosa modelo que ahora intenta actuar y presentar.

GINAESCHEBACK

GINAESCHEBACK

12 Febrero de 2011
4:12 pm

MADE IN COLOMBIA jejejejeje buen tema amigo!

criticoncolombiano

criticoncolombiano

12 Febrero de 2011
4:54 pm

Hola Gina, ¿te gusta la pronografía?, que concepto te merece.

Dorita1923

Dorita1923

12 Febrero de 2011
1:46 pm

Don Javier, las cosas que se ven este mundo y las cosas peores que les tocará ver a las futuras generaciones. ¡Dios nos libre!.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

12 Febrero de 2011
4:59 pm

Es otro de los temas espinosos que tocan a nuestra sociedad Doña Dorita.