



Ser normal se está convirtiendo en una competición de fondo, implica una exigente preparación de veinticuatro horas diarias para sobrevivir con mediano éxito, por ejemplo a la lectura de los diarios más serios del universo incluido internet y tener que ver a tres o cuatro columnas, la fotografía y el amplio cubrimiento al acto más intrascendente de la historia, como fue la boda de un miembro de la realeza británica, o el apabullante despliegue de recursos para cubrir un partido de fútbol, o la cantidad de horas triple A que se desperdician en averiguar y contar chismes sobre los famosos, las descripciones de las casas de los millonarios, los reinados de belleza, las operaciones estéticas de x o y personaje, etc.
Ser normal significa que tienes que aprobar que los medios de comunicación den lo mejor de sí mismos para cubrir estos acontecimientos justo el mismo día en que, en un rincón de la página se habla de una nueva matanza, de las fosas comunes y de las cifras acerca del número de muertos.
Ser normal significa que aunque no nos importen los reinados de belleza, o la boda de los príncipes nos pille a miles de kms., debemos hablar de ello como si nos importara, cómo no nos va a parecer lógico discutir sobre los implantes o no, de la reina y que esto tenga más repercusión mediática que nuestros problemas cotidianos, ser normal significa también, oír de las atractivas bocas de ciertas presentadoras de televisión, en actitud provocativa algo que parece ser noticia, mientras menean las caderas, y por más mando a distancia que tengamos disponible y tiempo para usarlo, nadie nos salva de la uniformidad universal en cuanto a contenidos.
Ser normal nos obliga a husmear la rutina de los gran Hermano, los supervivientes, los tarots, o las hermandades, para poder hablar de ellos a nuestros amigos o conocidos, mientras ponemos nuestra mejor cara y exhibimos nuestra inteligencia sacando conclusiones sobre si debió ponerse x vestido o las relaciones entre los protagonistas más guapos del reallity de turno.
Si la noticia más importante es la dichosa boda o las transformaciones estéticas de unos pechos, ¿acertaran esos medios cuando, por milagro, nos informan sobre la situación del país?, ¿o cuando nos proponen temas en sus columnas de opinión?, ¿sabrán ellos de economía?, ¿Podemos fiarnos de sus editoriales? ¿podemos confiar en ellos?
En fin, que a la gente de la calle, a quienes pagamos por un periódico, por una línea ADSL, o por sentarnos unas horas frente a la tele, nos lo están poniendo muy difícil para ser o parecer normales. Eso si, lo intentamos con todas nuestras fuerzas.



Comentarios
Humo Report
13 Junio de 2011
10:09 pm
Buena nota, aunque debe aclararse que la "normalidad absoluta" no existe, porque todo depende del tiempo, lugar , circunstancias, entorno social- entre otros- es decir que la normalidad para unos viene a ser anormalidad para otros y viceversa.
ladypapa
14 Junio de 2011
2:30 am
Totalmente de acuerdo contigo Humo, las pautas de lo que se considera normal, la dictan las épocas, las creencias, la educación, etc.
Lo que vivimos actualmente es una especie de delirium tremens, pues nunca antes se habían conjugado tantos elementos y tan contradictorios, lo que se considera bueno, pasa a ser malo dependiendo del cristal con que se mire, en cuestión de segundos y sin un análisis previo.
Aracataka
13 Junio de 2011
8:36 pm
..entonces soy totalmente anormal! uuyyy de pronto y me encierran!
ladypapa
14 Junio de 2011
2:26 am
Ayyy Arakataka, creo que poco a poco estamos formando el grupo de los anormales en soy periodista.
PuntoRosa
12 Junio de 2011
10:36 pm
Pues entonces soy lo más anormal de este mundo, aunque como periodista debo estar informada de TODO - desde la 'farsándula' nacional e internacional hasta temáticas que en realidad aportan-
¡Buena reflexión!
ladypapa
13 Junio de 2011
11:04 am
Yo creo que estar informado es producto de un proceso de selección y análisis de los contenidos.
La_Lectora
12 Junio de 2011
1:20 pm
Como dice ALejandor, hoy ser normal, es lucir y actuar como loco
luisalejandrodiaz
12 Junio de 2011
9:33 am
Hoy ser normál implica estar con la moda. ¡éso pienzan los jóvenes! Amén
ladypapa
12 Junio de 2011
10:05 am
No solo los jóvenes Luis, la gente mayor también se las trae y lo que es peor, quizás los mayores ya no tengan tiempo de cambiar.
Sandra Mercedes
12 Junio de 2011
8:34 am
Interesante tema, muchos de nosotros nos consideramos y nos creemos"normales" y ese es el principal sintoma y llamado de alerta de que algo anda mal. Cordial Saludo.
ladypapa
12 Junio de 2011
10:04 am
Cuando escucho las conversaciones en el transmilenio o en las cafeterías empiezo a preguntarme si no soy un bicho raro.
osgir
12 Junio de 2011
8:11 am
Lo normal, es un término bien equívoco. La normalidad es la madre de la entropía.
La entropía es nula cuando la certeza es absoluta, y alcanzará un máximo cuando el sistema se acerca al equilibrio. Cuando la entropía sea máxima en el universo, esto es, exista un equilibrio entre todas las temperaturas y presiones, llegará la muerte térmica del universo. Toda la energía se encontrará en forma de calor y no podrán darse transformaciones energéticas.
La normalidad conduce a ello y por esto celebro su AUTENTICIDAD, fuera de toda normalidad.