



A veces, para fortuna de los telespectadores, el oscurantismo de la televisión se rasga sin hacer mucho ruido permitiendo emitir noticias buenas o al menos alentadoras, que logran sacudir nuestro cerebro, nos llenan de brío y ganas de vivir.
Eso me sucedió cuando estaba viendo la televisión y la periodista daba a conocer las estadísticas sobre las mujeres asesinadas a manos de sus maridos o compañeros sentimentales, en lo que va de año; casi inmediatamente dieron paso a una reseña sobre igualdad de género en los países escandinavos - Finlandia, Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia, Groenlandia, las islas Faroë y Aland.
No lo podía creer. ¿En algún lugar de este planeta, la utopia ya era realidad? Y me dispuse a investigar. Me pregunté qué conocía de aquellos países y me di cuenta que casi nada, salvo de Dinamarca gracias a una mujer - ¿casualidad? - una escritora que llenó mis primeros años de lectora: Isak Dinesen, seudónimo de Karen Blixen.
Recuerdo que yo leía sus cuentos en las tardes ociosas de mi pre-adolescencia, sentada en un rincón del patio en casa de la abuela, rodeada de orquídeas, geranios y mirtos. Cuando me cansaba de leer miraba al cielo y me imaginaba a los personajes de sus cuentos luchando a brazo partido contra la naturaleza cruel, a mujeres campesinas de piel curtida protegiendo a sus hijos de esos inviernos eternos, a familias enteras salando la carne de venado para que no se pudriera antes de que llegara el buen tiempo.
En mi cielo colombiano veía campesinos daneses desesperados intentando apaciguar las aguas desbordadas por los deshielos, sentía en mis manos el sudor de la impotencia ante la naturaleza, que cada año se llevaba por delante sus casas, sus pocas pertenencias y en muchos casos hasta sus hijos, esposas, o esposos, su magro ganado, pero también el pecho se me hinchaba cuando leía que ellos volvían a construir su hogar haciéndolo más fuerte, estable y duradero.
La clave del triunfo en aquellas historias era: RESISTIR, y ahora, con el paso de los años queda demostrado que el éxito está basado en la constancia, ellos ya disfrutan de una sociedad del bienestar más equilibrada, sin embargo el camino hacía la igualdad de género sólo empezó a tomar impulso en los años 70 bajo dos pilares fundamentales: La incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo y la asistencia social para todas las familias - guarderías económicamente asequibles incluidas -.
Al finalizar la segunda guerra mundial, muchas organizaciones unieron esfuerzos para reconstruir el mundo, se crearon entidades gubernamentales, ongs y leyes para garantizar el desarrollo de la sociedad y alcanzar un nivel de bienestar económico que sin duda redundaría en igualdad de oportunidades tanto para hombres como para mujeres.
La mayoría de países han adoptado dichas leyes, la diferencia está en que unos las ponen en marcha y otros las guardan entre las páginas de una constitución amarillenta para alimento de polillas burocráticas y cada cierto tiempo dichos gobiernos las exhiben con orgullo pretendiendo dar la imagen de país libre o desarrollado, porque incluso en los países musulmanes, donde la mujer casi no existe, presumen de esas leyes.
Pero las leyes no sirven para nada cuando la sociedad es indiferente a sí misma y a sus congéneres, se necesita un espíritu de cooperación y un afán por el bien común para llegar a constituir una sociedad donde haya igualdad de oportunidades sin distingos de raza, clase, o género.
Ahí es donde ha acertado la comunidad nórdica, ellos no se han limitado a poner en letra muerta leyes que incumplen o revenden al mejor postor, al contrario, han marcado las directrices para que una vez logrado el objetivo: igualdad, éste se asiente y se adapte en el futuro a las próximas generaciones y sus circunstancias, con una hoja de ruta clara y concreta:
1.- Un aumento del componente femenino en la mano de obra. Actualmente la tasa de actividad femenina es del 75%.
2.- Un incremento de la participación masculina en el cuidado de los hijos producido fundamentalmente por el permiso parental concedido tanto al padre como a la madre, por el permiso para que los padres puedan atender a sus niños en caso de enfermedad, y por una mayor aceptación por parte de la sociedad y de los empleadores de la responsabilidad masculina en el cuidado de los hijos.
3.- Un sistema tributario basado en el individuo y no en la unidad familiar.
4.- Unas buenas infraestructuras en guarderías – todos los niños tienen derecho a una guardería económicamente asequible.
5.- Un “Sistema de Transferencias” que iguala a hombres y mujeres hasta cierto punto.
6.- Unas prestaciones basadas en la renta salarial; unas prestaciones de desempleo, unas pensiones y unas prestaciones de enfermedad.
Ninguna sociedad es perfecta, pero todas están obligadas a intentarlo, eso me lo enseñó la gran escritora en mis primeros años y afortunadamente hoy, gracias a un noticiero, puedo verlo con mis propios ojos. A veces las utopias se hacen realidad y los medios masivos cumplen con su naturaleza: comunicar.



Comentarios
luifernd
18 Julio de 2011
4:26 am
Si me dí por enterado!!!
criticoncolombiano
17 Julio de 2011
7:41 pm
Como siempre muy grato leerle. Interesante aporte.
jogafi
17 Julio de 2011
1:44 pm
Lady, muy buen aporte.
Nos falta mucho camino por recorrer, pero hay que seguir perseverando como tú dices, para lograr esos cambios positivos.
S. Cordial.
Sandra Mercedes
17 Julio de 2011
10:50 am
Hola Lady, que importante esa frase que dices, "Ninguna sociedad es perfecta, pero todas están obligadas a internarlo", una reflexión muy importante, se debe eliminar el conformismo y labrar el camino hacia la excelencia. Me adhiero al comentario anterior, tu escrito tiene "altura conceptual".
ladypapa
17 Julio de 2011
11:22 am
Gracias Sandra, es grato saber que lo que uno escribe desde la intimidad de su hogar se identifica con lo que piensan muchas personas.
Mariclare
17 Julio de 2011
8:28 am
frases inmensas de Karen:
Amo y no soy correspondida, me aman y no se corresponder, amo al hombre que nunca me ha querido y me ama el hombre que nunca podre querer.
Solo tan alto a donde alcanzo puedo crecer, solo tan lejos a donde exploro puedo llegar, solo en la profundidad en la que miro puedo ver, solo en la medida en la que sueño puedo crecer.
El amor es hermoso,
pero... ¡Ten cuidado!
tambien puede ser
demasiado doloroso.
ladypapa
17 Julio de 2011
11:16 am
Mariclare gracias por citar esas frases, Karen es una escritora a la que recurro siempre cada cierto tiempo y en cada relectura descubro nuevas emociones.
osgir
17 Julio de 2011
7:17 am
Igualdad de sexos
Dinamarca es uno de los países del mundo con mayor igualdad entre hombres y mujeres, tanto en el aspecto legal como en la vida diaria ].
La igualdad entre géneros se ha consolidado durante los últimos 40 ó 50 años. Las mujeres danesas viven y trabajan en prácticamente las mismas condiciones que los hombres y en la mayoría de las familias, mujeres y hombres trabajan fuera de casa y comparten las labores domésticas .
Sin embargo, el 60% de los daneses trabajan en labores que tradicionalmente son sólo masculinas o femeninas.
Ah..y de curitas POCÓN, POCON.
Lady qué suavidad de prosa, que altura conceptual.
Es un arco iris tu escrito.
ladypapa
17 Julio de 2011
11:13 am
El desarrollo no es tan inalcanzable como pretenden algunos, solo falta buena voluntad y perseverar, y esa es una fórmula no debe faltar ni uno solo de los días de nuestra vida y de nuestras actividades cotidianas. Si las mujeres asumieran su papel en el mundo, las cosas serían muy diferentes.
Y gracias amigo Osgir por tu comentario.