

Bogotá cuenta con gran variedad de restaurantes dedicados a vender todo tipo de comida de mar y de río. Estos sitios están ubicados en diferentes puntos de la capital de Colombia, y cada uno de ellos es atractivo para un tipo particular de clientes ansiosos de comer estas especies acuáticas, las cuales son traídas de otros lugares, generalmente de la costa, a esta red de pescaderías.
“Siga Patrón” y “Buenas tardes, ¿busca almuercito?”, son algunas de las bienvenidas que le brindan los trabajadores de los restaurantes a las personas que transitan por la denominada “Zona Pacífica” de Bogotá, ubicada sobre la carrera 69 entre calles 31 sur (donde se encuentra gran cantidad de moteles) hasta la calle 33 sur aproximadamente.
Este sector poblado de pescaderías ya es muy famoso, tanto, que la gente viene más que todo los fines de semana a almorzar, y en la mayoría de los casos y en varios restaurantes, toca hacer fila para poder entrar a comer de las delicias del mar. Sin embargo, aunque esta zona se caracteriza por la venta de todo tipo de pescado en sus diversas presentaciones, también hay para quienes no les gusta este tipo de comida y prefieren otras; no obstante, la gran mayoría de gente que visita este lugar es para comer frutos marinos o pescado de rio. Los platos en este sector oscilan entre $15.000 y $30.000, dependiendo de lo que vaya a consumir el cliente.
Por lo general, en las entradas a los restaurantes se ubican vendedores de aguacates; Pedro Roa, uno de ellos, asegura que los domingos son los días en los que viene más gente y que en días de quincena se percibe el aumento en la afluencia de personas al sector.
Por otro lado, todo indica que para que esta zona sea tan apetecida por un gran número de consumidores, es porque la comida es verdaderamente agradable. Según Adolfo Díaz, un consumidor del sector, quién ha entrado a restaurantes como Donde Omar y La Poche, “la comida es muy sabrosa”. Dice que los precios son económicos y que además de todo sirven bastante y “hasta le preguntan a uno si quiere repetir sancocho”. Lo único malo, según él, es que el olor a pescado queda impregnado en la ropa, lo cual es molesto.
Pero este no es el único sector en donde hay reconocidas pescaderías; si miramos en el barrio Teusaquillo, sobre la calle 33 abajo de la carrera 13, econtraremos pescaderías como La subienda Pescadero y Pesacadero Centro Internacional, donde el pescado es servido de acuerdo al tamaño que desee el consumidor; puede ser mediano o grande. Acá encontramos todo tipo de pescado: trucha, róbalo, mojarra, pargo rojo, langostinos al ajillo, viudo de pescado, cazuela de mariscos y filete de salmón.
Estas pescaderías se dedican únicamente a vender de este tipo de comida, a diferencia de la “Zona Pacífica”. Acá los platos oscilan entre $35.000 y $45.000, dependiendo del pescado y del tamaño que haya escogido el cliente. Según Beatriz Blanco, visitante de estas dos pescaderías, ella viene de vez en cuando con su familia a almorzar los fines de semana “cuando se puede”, y asegura que “es delicioso el pescado, sobre todo el frito porque es fresco y queda tostadito. Siempre que quiero comer pescado, procuro que sea acá”.
Estas pescaderías no tienen banderilleros que inviten a la gente a entrar a los restaurantes, pues ya son reconocidos en el sector. Entre semana son muy concurridos por ejecutivos que trabajan en esta zona; por lo general vienen con sus compañeros de trabajo a comer de este exquisito menú. Los fines de semana varía un poco más el público, pues asisten a este lugar familias, parejas de enamorados, amigos, etc.
Así mismo, si nos desplazamos más hacia el norte, encontraremos la famosa Pesquera Jaramillo, un restaurante muy elegante situado en la calle 125 con carrera 29 y que ofrece gran variedad de comida de mar: arroz acompañado de camarones o de langostinos y paella; su precio está entre $30.000 y $50.000. También ofrecen filetes de pescado con precios entre los $35.000 y los $45.000, pescados enteros entre $37.000 y $39.000, crustáceos y mariscos, y por último, langostas que son las más caras, pues oscilan entre $125.000 y $185.000. Sin embargo, hay carnes y aves pero con muy poca oferta.
Para la gente que va a este restaurante en carro, veremos que no hay banderilleros sino empleados uniformados que se sitúan en frente del restaurante y cuando ven a un carro con interés de entrar a comer allí, éstos se acercan dando la bienvenida y le indican al conductor el sitio de parqueo.
Pero estos sitios son hasta ahora unos pocos entre los muchos que hay en la ciudad para ir a degustar la gastronomía que no es propia ni típica de la capital. En Bogotá hay aproximadamente 60 restaurantes regados por toda la ciudad, en los cuales se ofrece este tipo de comida típica de la costa y que es muy apetecida por los bogotanos. Sin embargo, hay más lugares en donde se ofrece pescado y que no hacen parte de esta lista por no ser pescaderías como tal, pues en Bogotá hay muchos restaurantes en los cuales se dedican a vender de todo tipo de comida sin tener ninguna especialidad; pescado se vende en muchos lugares, incluso en asaderos donde se pensaría que sólo se dedican a vender todo tipo de carnes de res, cerdo, y en algunos, pollo.
Aunque el pescado no hace parte de la comida típica santafereña, se puede asegurar que la costa ha dejado un gran legado en la gastronomía bogotana, pues se nota que a la gente le gusta mucho esta clase de comida y por ello es tan bienvenida en la ciudad. Esto lo demuestra la gran cantidad de pescaderías que existen, y aunque es un alimento costoso por ser importado, la gente hace caso omiso a ello y lo consume con el mayor de los gustos.
El consumo de pescado se aumenta considerablemente no sólo en los días de quincena, como diría el vendedor de aguacates de la “Zona Pacífica”, sino también en los días de Semana Santa, pues muchos creyentes practican la cuaresma que corresponde a 40 días de sacrificio sin consumir carne de res, especialmente los viernes.
Hay una pescadería y a la vez restaurante llamado Hipermar Sea Food, ubicada en la calle 69 con carrera 17, al frente de la Iglesia San Pedro Nolasco, la cual es famosa por su venta de todo tipo de pescado y frutos de mar a precios muy económicos para la gente que le gusta preparar esta comida en su casa sin invertir mucho dinero. Este almacén está dotado de neveras muy grandes donde se almacenan estos productos, los cuales pueden ser vistos por los compradores para que éstos elijan lo que van a llevar.
En Semana Santa, este almacén permanece bastante concurrido, más de lo acostumbrado, por la gente que es muy fiel a sus creencias religiosas y decide consumir esos dias pescado. En el piso de arriba del almacén hay un restaurante de sólo comida de mar, donde ofrecen todo tipo de pescados y frutos marinos. La gente gusta mucho de este lugar, y los fines de semana, por lo general deben hacer fila, la cual llega a las escaleras, pero a ellos no les importa, pues se dedican a hablar entre ellos y algunos aprovechan para comprar en el almacén algo para llevar a sus casas mientras que sus acompañantes siguen haciendo la fila.
Por todo lo anterior se puede pensar que el pescado se ha vuelto una comida fundamental y muy apetecida por los citadinos acostumbrados más que todo al ajiaco santafereño, al tamal con chocolate, al sancocho, a la mazamorra y la fritanga. La comida costeña se ha ido tomando la capital colombiana con su exquisita sazón, pues no es sólo la comida de mar sino también los demás alimentos que la acompañan: de entrada no puede faltar el caldo de pescado; posteriormente, en el plato fuerte, el patacón “pisao”, el arroz con coco, una poción de ensalada y como no, el pescado, actor principal de este plato típico de la costa colombiana.


Comentarios
moderador
4 Junio de 2010
6:22 pm
Gracias por abrirnos el apetito en Soyperiodista.com