02 de Septiembre de 2014
11 Junio de 2010 | Recomendaciones | Pasto (Colombia)

Manual de convivencia ciudadana

Manual de convivencia ciudadana
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Por Harold Wilson Montúfar Andrade

Cuando se pierde los limites de respeto de los derechos entre dos personas o partes, es necesario recurrir a pactar reglas para vivir en armonía y paz, o sea en convivencia. Muchas de las reglas o normas se pactan de común acuerdo entre dos sujetos: humanos o sociales. En el instante que una de las partes o persona vulnere o afecte el derecho de la otra, se produce un desequilibrio.

Para que no siga existiendo el desequilibrio se hace necesario que un tercero proceda a analizar el caso de la vulneración, lo estudie, recoja las pruebas suficientes y proceda a llamar la atención, sancionar o castigar a la parte que quebrante el derecho en cuestión. De esta lógica nace la administración de Justicia, las normas de protección de los derechos humanos y la expedición de manuales, códigos, leyes y normas.

En el caso de la convivencia ciudadana, antes de que un tercero proceda a administrar justicia, emitiendo juicios de responsabilidad, sanción y castigo a hechos de vulneración o afectación de los derechos colectivos y de convivencia, lo que debe existir es una suficiente apropiación del ser ciudadano, sin distingo de la procedencia rural o urbana; se necesita alta conciencia cívica y una suficiente educación en cultura ciudadana, que permita vivir en paz y armonía entre seres humanos.

Cuando no hay la suficiente educación en cómo vivir entre dos o mas personas que hacen parte a la vez de otro grupo social, se hace necesario la adopción de un instrumento que permita la concienciación frente al deber ser del ciudadano. En este caso, la adopción de un manual de convivencia ciudadana.

¿Quién hace entender al vecino fiestero del apartamento contiguo, que sus fiestas tienen un horario y un nivel de volumen de su música?, ¿Que no puede afectar las horas de descanso y la tranquilidad de todos sus vecinos que viven en un edificio de apartamentos?

No ceder el puesto en el bus a las personas de la tercera edad, no recoger de la calle los excrementos de nuestras mascotas, irrespetar el turno de las filas, no apagar los celulares cuando estamos en reuniones, pasarse los semáforos en rojo, tirar basura y desechos en plena calle, escribir sobre las paredes y puertas de los baños, parquear el vehículo en sitios prohibidos, consumir licor o fumar en sitios públicos, no utilizar casco o chaleco reflectivo cuando se maneja motocicleta, no ponerse el cinturón de seguridad en vehículos en movimiento, no practicar el juego limpio, abusar, corromper, sacar la máxima ventaja…son algunas de las prácticas negativas que vulneran los derechos de los demás, que necesitan ser corregidos y que deben procurar tener un referente de buen comportamiento.

Como los seres humanos pensamos diferente, es conveniente concertar las normas de comportamiento individual que inciden en grupos colectivos: familia, empresa, institución educativa, vecindad, barrio y municipio. A ese nivel de concertación, para pactar reglas y normas de comportamiento en colectivo es lo que denominamos Manual de Convivencia Ciudadana.

¿Tiene su municipio o ciudad un manual de convivencia ciudadana? Si no lo tiene, es el momento de empezar a vivir mejor en colectivo.

http://montufarconsultores.blogspot.com

Por: Harold Montufar Andrade

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