

Como buenos colombianos, lo último que perdemos es la esperanza de que un año no muy lejano nuestra vilipendiada selección Colombia se alce con la Copa mundo del balón pie, y también, que nuestra soberana de la belleza obtenga de nuevo y muy merecidamente la corona de Miss Universo. ¿Utopías, fantasías o simples sueños incumplidos?...
Ese sentimiento patriótico henchido, encumbrado y a veces ilusorio hasta más no poder, que nos domina cuando uno/a de nuestros compatriotas lleva sobre sus hombros la representación magna de Colombia, es como una brasa avivada por ventarrones pasajeros, de la que a veces solo sale un humero que nos hace pasar tragos amargos y nos humedecen los ojos.
Ese sentir que nos atacaba cada cuatrienio, con la esperada llegada del mundial de futbol, evento que reúnen a las mejores selecciones de cada país, todas dispuestas a ganar la codiciada copa que los acredite como los campeones del mundo y que otrora nos convertía en los hinchas más fogosos y apasionados de nuestra selección Colombia, la misma que a duras penas lograba clasificar.
Todo ese aspaviento de hincha furibundo concluía con una descolorida selección Colombia eliminada en la primera fase mundialista, ahora ni clasificar logramos, por ende haciendo de tripas corazón tenemos que conformarnos con ver el mundial por simple afición al futbol y como lo acontecido en este año 2010, apostarle afectivamente a un equipo latinoamericano.
Nadie puede negar que en Colombia tenemos mujeres hermosas, tanto que contamos con una Miss Universo, virreinas universales, una virreina en Miss Mundo y cientos de reinas en disimiles certámenes a nivel nacional e internacional, pero la pregunta es ¿porque siempre nos queda faltando un centavo para el peso en “Miss Universe”?...
Nuestro fervor patriótico estuvo exacerbado durante tres años continuos en el certamen de belleza más afamado del planeta, estuvimos a un pelo de contar con tres Miss Universos seguidas, una tras otra, Paola, Paula Andrea, Carolina, pero como ya se volvió regla, nuestra representante queda siempre resignada al virreinato, tal vez por obra y gracia de Mr Donald Trump, que todavía no ve a Colombia como una plaza atractiva para su comercial certamen de belleza y mucho menos un estrategia potencialmente rentable, entregar el cetro y la corona de “Mis Universe” a una colombiana.
La película-documental “María llena eres de gracia” estelarizada por Catalina Sandino, una novata en la actuación, nos encumbro el patriotismo inesperadamente, con sorpresa vimos en los medios que una actriz colombiana, prácticamente desconocida en su patria, estaba nominada al máximo galardón del séptimo arte, codeándose con las grandes actrices del cine mundial, la Sandino estuvo desfilando por la alfombra roja, fotografiada y entrevistada cual estrella de Hollywood…¡Increíble!.
Como Cata Sandino no obtuvo el Oscar, sus mismas colegas colombianas la descalificaron sin piedad, mas por envidia que por cualquier otra cosa, pues un logro de estos tan significativo, solo lo ha logrado ella y no es cuestión de simple azar o suerte.
Todavía seguimos soplando esa brasa humeante con los ventarrones de un cinco a cero contra la selección Argentina, las peripecias de nuestros jugadores contratados en selecciones extrajeras y la más reciente esfumada y agridulce posibilidad de tener a la sucesora de Luz Marina Zuluaga con la decorosa representación de la bella Taliana Vargas, a la que sí, literalmente definido, le robaron la corona en los últimos cinco minutos del certamen (patriotismo no disimulado).
Somos, reconozcámoslo o no, fans e hinchas de momento, solo apoyamos a un equipo, a una soberana de la belleza, a un artista, a un deportista, cuando alcanza lo que parece para el común de nosotros: un sueño, mera fantasía, o una completa utopía. Esa gran hazaña que nos enorgullece, la hacemos por osmosis nuestra y de inmediato obliga al Señor Presidente de la Republica a concederle al héroe o la heroína una condecoración, un dinerito para la casita y un ramillete de promesas volátiles que se lleva el viento. Después ya nadie habla del tema, y se olvida al héroe, que se vuelve un anónimo más.
¿Los colombianos creemos hoy más en lo nuestro? o lamentablemente seguimos pensando que la mejor ropa se compra en Miami, así sea fabricada con telas de Medellín, que todo lo extranjero es excelso por el simple hecho de venir de afuera, que la lengua oficial es el inglés, que las mejores vacaciones se pasan fuera de Colombia, que Coca Cola mata Colombiana, que esas hazañas pequeñas o grandes no son dignas para un colombiano/a y esos logros que se han alcanzado en determinados momentos, un verdadero orgullo nacional, son simples chiripazos intrascendentes…
Seguiremos creyendo que nunca seremos campeones mundiales de futbol y que Colombia no podrá superar a Venezuela en coronas de “Miss Universo” que jamás un actor o actriz colombiana ganara el Oscar, que Gabriel García Márquez será el único y último Premio Nobel de Literatura, que nunca surgirá otro Lucho Herrera….¿ustedes que piensan?.
jahesa@hotmail.com


Comentarios
criticoncolombiano
4 Julio de 2010
1:08 pm
Gracias por considerar este articulo para la tercera edición del Revistero Virtual y felicitaciones a los demás colegas.