

El músculo virtual mostró su poder el 18 de enero de 2012: en lo que era apenas el preludio de una gran huelga para el día 24, fecha en la que el Senado de los Estados Unidos se reuniría para aprobar el proyecto PIPA, la huelga del 18 se convirtió en la más grande en la historia del internet y la que más participación provocó.
La página de Wikipedia fue visitada 162 millones de veces durante las 24 horas del “blackout”. Casi 12 mil personas hicieron comentarios en su blog, la mayoría apoyando el apagón. Alrededor de 14 millones, 8 de ellos inscritos para votar, contactaron a sus representantes, ocasionando bloqueos parciales a la página del Senado, no preparada para semejante flujo. En Twitter los comentarios en contra de ambos proyectos fueron la tendencia mundial. En Google aparecieron 9.500 links referidos al tema. Casi 12 mil sitios cerraron o pusieron la cinta negra y el llamado a la protesta. Pero no solo eso: miles salieron a las calles, en varias ciudades del país, en protestas frente a las oficinas de los legisladores que apoyaban la ley.
En un estudio que hizo el Centro PEW la semana pasada, dicen que la legislación en contra de la piratería fue el asunto más consultado y seguido por los estadinenses menores de 30 años, que “viven y respiran en la red”. Para mí la huelga fue más que eso. Fue el despertar de una generación que depende de su derecho a la libertad digital. Que sabe usar la red. Que participa. En mi nota “Ni SOPA ni PIPA” del 18 de enero 2012 había anticipado que si hacíamos la tarea ambos proyectos caerían. Estoy feliz de haber contribuido con mi pedacito. Cayeron. El 20 de febrero ambos se archivaron y la huelga programada para el 24 se hizo innecesaria.
Una pelea de grandes contra grandes, de la vieja industria contra la nueva
La vieja representada por quienes tienen sus oficinas en la calle K de Washington, la calle de los ‘lobbyists’ o representantes de los grupos de interés como la Cámara de Comercio, la Asociación de la Industria de la Grabación, la editorial, y las compañías de cine de Hollywood con su nuevo presidente, el exsenador demócrata de Connecticut Chris Dodd, para citar solo unos pocos. Todos en la misma calle donde trabajaba Newt Gingrich, el aspirante a candidato presidencial republicano, pagado por Fannie Mae and Freddie Mac, en gran parte responsables de la crisis de la vivienda.
La nueva, grandes compañías: Google, Facebook, Ebay, Mozilla, Yahoo, Twitter, y organizaciones como Wikipedia, Electronic Frontier Foundation, Reporteros sin Fronteras, Human Rights Watch, LinkedIn, para citar solo algunos. Más académicos. Bibliotecas. Y ciudadanos de a pie, simples usuarios de la red como ustedes. Y como yo.
Qué ironía. Esa vieja guardia, en especial la industria del cine que se desarrolló en California y México para evadir impuestos y no pagar por las patentes registradas de quienes ‘inventaron el cine’, tuvo que ceder el paso a las nuevas potencias y a los usuarios que queremos un internet más amplio y más libre, con controles sensatos a la piratería. No con los abusos que pretendían los proyectos.
Fue una gran victoria, pero no hay que bajar la guardia
Cada lado tenía sus industrias, políticos y teóricos a favor y en contra. Semanas antes ambos proyectos tenían un apoyo tan grande, que se aseguraba su aprobación por parte de ambos partidos, todo el año separados para todo, y en esta ocasión trabajando como un solo hombre. Se olvidaron de nosotros. Los ciudadanos y usuarios. Ante los millones de llamadas, correos, trinos, y salidas a la calle, uno a uno le fue retirando su respaldo a los proyectos. No quedó más remedio que archivarlos. Pero no puede decirse que estén definitivamente muertos. Lo intentaran de nuevo.
De hecho no es la primera vez que han tratado de legislar en contra de la libertad en la red ni tampoco fue éste el primer apagón virtual. El 8 de febrero de 1996, cuando le presidente Clinton iba a firmar la recién aprobada Ley para la Decencia en las Telecomunicaciones –Communications Decency Act-, un gran número de páginas web usaron el color negro y quitaron sus contenidos durante 48 horas para protestar contra los recortes a la libertad de expresión que tenía la ley. Para fortuna, la Corte Suprema salió al rescate y la declaró inconstitucional el 26 de junio de 1997.
Por eso hay que estar pendientes. Bajo la ‘mandra’ de que se trata de una pelea entre ‘Hollywood’ y ‘Silicon Valley’, y tratando de indicar que la lucha es solo de unos grupos económicos en contra de otros, trataran de revivir estos proyectos, que contrario a lo que se cree no solo tienen efecto en USA. Por supuesto que a la lucha involucra poderosos grupos económicos de lado y lado. Pero además de ellos y en medio de ellos estuvimos nosotros, los usuarios, quienes seguiremos atentos, tratando de entender mejor que son los derechos de autor y velando para que se legisle protegiendo éstos sin desmedro de la libertad de conocimiento y expresión que debe caracterizar la red.



Comentarios
luisalejandrodiaz
28 Enero de 2012
8:05 am
Al que no quierer sopa se le dan tres tasas. Muy buena información Feliz día
jogafi
28 Enero de 2012
2:13 am
Elsa, como lo dices, fuè una victoria sin precedentes, pero hay que estar atentos a posibles rèplicas e intentos de censura.
Se sigue demostrando que la uniòn de los pueblos, y las protestas pacificas, pero basadas en los argumentos, tienen un poderoso efecto.
S. Cordial.