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24 de Mayo de 2013
25 Junio de 2012 | Tecnología | (Colombia)

Encomio al software libre

Encomio al software libre
Foto:Camilo Molina

“El trabajo de Linus Torvald ha mantenido la web abierta para perseguir conocimiento y beneficio para la humanidad, no simplemente beneficios monetarios”.

Ainomajia Haarla (presidente de la academia de tecnología finlandesa)

Por Camilo Molina

El pasado 13 de junio, la aplicación de noticias de la BBC para teléfonos inteligentes, publicó una información que había tardado mucho en tener lugar.
El titular: El creador de Linux comparte premio.

El protagonista: Linus Torvald, creador de los códigos base del sistema operativo Linux.

Lo que nos interesa: ¿Quién es Linus Torvald, qué es Linux y para qué sirve?

En 1991, un estudiante de la Universidad de Helsinki, en Finlandia, tuvo la osadía de entregarle al mundo la primera tentativa de sistema operativo para computadores, completamente libre y sin ánimo de lucro. Algo que hasta el momento nadie había sido capaz de hacer.

Ese año, los hoy “gigantes informáticos” Microsoft y Apple, ya tenían en circulación los únicos dos sistemas operativos que impulsarían una revolución informática sin precedentes desde tiempos de Gutenberg. La importancia del aporte de este “humilde estudiante de ingeniería” era muy grande para ser dimensionada de inmediato. Lo que Apple y Microsoft habían previsto para el futuro no era la clásica visión altruista de libre circulación de información. Por el contrario, Jobs y Gates (cabezas de Apple y Microsoft, respectivamente) encontraron un nuevo campo apto para ser mercantilizado. En pocas palabras, no estaban dispuestos a dejarle un gran legado a la humanidad sin cobrarle a cambio. Linux estaba llamado a defender la creación por encima de la monetización.

Desde ese momento, millones de desarrolladores de todo el mundo han trabajado, en lo que es hoy uno de los más confiables sistemas operativos para computadores personales y servidores en el mundo. Quienes se unen al gigantesco proyecto de Linux le dan al mundo sus aportes sin pedir nada a cambio. La defensa a ultranza de la libertad de creación e información abanderan lo que Torvald comenzó a principios de la década pasada.

Es posible que usted se pregunte: ¿Y yo para qué quiero saber esto, de qué me sirve si el computador que tengo venía con un sistema operativo (Windows o Mac) que me funciona a las mil maravillas?

Costos elevados

El problema ético que subyace bajo el cobro de una licencia para poder utilizar cualquier pieza de software es obvio. Esto quiere decir que una persona solamente puede tener acceso a medios de creación digitales si puede pagar por ellos. Cuando alguien compra un computador en un supermercado o centro comercial, pocas veces se pregunta por la licencia del sistema operativo que viene preinstalado en la máquina. Normalmente, las compañías regalan versiones básicas y limitadas de sus sistemas (en adelante OS). Una licencia de Windows 7 oscila entre 150 mil y 200 mil pesos. Teniendo en cuenta lo vulnerable y poco confiable que es este sistema, hay quienes prefieren pasarse a Mac OSx, cuya licencia cuesta alrededor de 60 mil a 70 mil pesos (y funciona al 100% solo con equipos fabricados por Apple). En un comienzo no suena muy costoso, pero apenas vamos contando el sistema operativo y con eso, no es mayor cosa lo que se puede hacer con un computador, pues se necesitan programas.

Pero qué sucede con quienes no son expertos en el tema, compran un computador por partes y lo mandan armar. La mayoría de los negocios que prestan este servicio, entregan los equipos armados y listos para trabajar. Lo que el usuario no sabe es que en gran parte de los casos se instala una versión ilegal de Windows.

La mayoría de usuarios en el ámbito mundial utiliza Windows (debido a que, en comparación con Mac, es más económico) y los programas más solicitados son los procesadores de texto y hojas de cálculo. La solución más conocida para esta necesidad es provista por Microsoft: Office. Cuenta con los programas que ya todos conocemos y en mayor o menor medida, sabemos manejar. La licencia de office cuesta más o menos 200 mil pesos para Windows o Mac. Hasta el momento ya podemos escribir, leer, navegar en internet, crear hojas de cálculo y presentaciones.

Pero qué sucede con quienes trabajan con programas de creación gráfica, ingeniería, diseño gráfico, diseño web, etc… eso no está incluido en el paquete. Con programas cuyas licencias van desde 500 mil hasta 5 millones de pesos (según las páginas oficiales de los fabricantes y comercializadores), resulta algo complicado que todos podamos acceder al “mágico mundo de la creación digital”.

Hasta el momento la cosa no parece tan tétrica, habrá quien diga “pues si ahorramos para comprar ropa de marca, por qué no vamos a ahorrar para comprar una licencia” y puede que hasta cierto punto tenga razón. También está la posición que defiende la piratería y se cobija en la ilegalidad. Resulta que con la aprobación de la polémica Ley 241, mejor conocida como “ley Lleras”, el panorama comienza a complicarse. La penalización por uso de software sin licencia puede llegar hasta los ocho años de cárcel, junto con una multa relativa a “lo agravado del delito”. Quiere decir entonces que quienes, con o sin conocimiento, usen una versión pirata o ilegal de algún programa o sistema operativo tienen bastante de qué preocuparse. Y esta es solo una parte del oscuro panorama, que por cuestiones de practicidad no será tratado a profundidad en este espacio.

¿Qué sucede con quienes acuden a la educación pública (el SENA, por nombrar algún caso) en busca de capacitación y se encuentran con que los programas que les enseñan a usar tienen licencias costosísimas que ellos no están en capacidad de pagar? Se capacita a alguien para acceder al mundo laboral, pero debe pagar la herramienta que usará para trabajar y resulta que como no la puede comprar, lo más probable es que acuda a la piratería. ¿Y si lo cogen y lo condenan a ocho años de cárcel por tratar de ganarse la vida con el sistema que le enseñaron a manejar? Como ésta, pueden surgir cientos de preguntas y casos posibles, pero lo que más interesa de momento es una posible solución.

Desde siempre, el software libre se ha presentado como la alternativa que se resiste a ser monetizada y controlada por los intereses de los grandes compendios económicos. Ahora, parece ser la única solución posible a la desgarrada coyuntura que nos tocará vivir como colombianos.

¿Por qué comencé con la mención del premio que se le otorgó a Linus? Porque resulta perfecto para recordar los motivos por los cuales es importante conocer esas otras soluciones que no pautan en televisión, ni reciben millones en royalties de un patrocinador. Esas soluciones que mantienen libre lo que desde siempre debió y deberá serlo.

La última versión de Linux (Ubuntu 12.04 LTS) fue lanzada hace más o menos un mes y puede ser descargada gratis de manera directa desde su página http://www.ubuntu.com/

La migración (proceso de pasar de un sistema operativo a otro) no es cosa fácil, por ello, existe la posibilidad de trabajar con Windows, Mac y Linux a la vez. El sistema se presenta intuitivo y fácil de manejar, los programas corren a la perfección y muchos de los antiguos problemas de usabilidad han sido resueltos.

Ventajas

Algunas de las ventajas que hacen de Linux una solución realmente competitiva y seria al lado de Mac o Windows, son:

-No existen virus: Linux no está a merced de las horribles vicisitudes que como usuarios hemos vivido cuando se nos infecta el computador con algún virus.

-Es tan sencillo de manejar como Mac: una de las principales características del sistema operativo de la compañía de la manzana es su facilidad de uso para todos los usuarios. Linux parte de la misma base, pretendiendo ser entendido por todos.

-Es gratis: Linux maneja licencias de uso libre (copyleft), permitiendo que cualquiera lo use y lo modifique según sus necesidades.

-No hay desuso programado: el desuso programado es esa brillantísima idea que se le ocurrió a la ingeniería industrial, planteando que un objeto debe tener una vida útil limitada, que obedezca a los circuitos de producción del sistema económico. Por eso es que ahora hay que cambiar de computador cada dos años. Linux no se rige por este principio; al contrario, saca el mayor provecho de cualquier máquina sin importar si es un modelo nuevo o antiguo.

-Tiene soluciones para todo: la mayoría de los programas que se encuentran en Windows o Mac tienen homólogos en Linux.

-Producción digna: defiende los principios básicos de la creatividad, ofreciendo una posibilidad competitiva para quienes no pueden acceder a los costosos sistemas de otras marcas.

Para finalizar, la pregunta que queda en el aire no sería ¿por qué intentarlo? sino más bien ¿por qué no intentarlo? La creación de contenidos no debería estar limitada a la capacidad de pago. Tampoco debería criminalizarse a quien lo intenta. Las consignas que subyacen bajo el uso de software libre son muchas y nobles, darles una oportunidad no cuesta nada, cinco millones en licencias u ocho años en la cárcel… bueno, esa es otra historia.

Por: Molinarte

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Comentarios

moderador

moderador

25 Junio de 2012
3:57 pm

Cordial bienvenida a Soyperiodista.com. Muchas gracias por el aporte en este espacio libre.