20 de Abril de 2014
3 Febrero de 2013 | Noticias | (Francia)

Del iletrismo de las letras al iletrismo de las cifras

TEMÁTICA: ¿Es Colombia un país de iletrados como lo señala un periódico francés?

Del iletrismo de las letras al iletrismo de las cifras
Foto:El saber conduce a la libertad/ MH Escalante

Una mayoría de estudiantes colombianos de primaria y secundaria habrían caído en el iletrismo según la evaluación internacional PIRLS (International Results in Reading) realizada hace unos meses en planteles educativos de 45 países. Colombia quedó entre los siete países con peores notas, detrás de Irán y Azerbaïdjan.

Según la PILS, los estudiantes colombianos demostrarían incapacidad intelectual para comprender un texto literario o periodístico, las dos muestras que sirvieron como base para realizar la prueba. La PIRLS publicó sus resultados en enero, pero el hecho de que el corresponsal del periódico francés Libération en Colombia, Michel Taillé, lo haya destacado en su artículo del 1 de febrero le da a esta noticia un cierto dramatismo.

Sin embargo Michel Taillé no revela nada nuevo, aunque el titulo que escogió para su artículo sea algo alarmante : “Colombia librada al iletrismo”.

La deficiencia del sistema educativo colombiano es un tema de dominio público y si ahora se refiere a ella Michel Taillé es porque seguramente para él el problema del iletrismo en un país como el nuestro puede convertirse en un nuevo generador de violencia. El iletrismo podría ubicarse en el mismo nivel de importancia que la situación de los desplazados, la pobreza de los campesinos, el desempleo en las ciudades y otros agentes que constituyen el cuerpo entero del denominado conflicto en Colombia.

Un pueblo que no lee no es dueño de su destino. Esto no lo dice Michel Taillé pero no hay necesidad de ser periodista francés para comprender que una deficiencia educativa de tal magnitud abre nuevas brechas en un país que ya las tiene o que parece acumular los problemas más que las soluciones.

Michel Taillé considera que el nivel del iletrismo en Colombia es alarmante : seis de cada diez estudiantes serían incapaces de comprender un texto básico lo cual es de concluir los vuelve ineptos a la redacción de un resumen.

Pero el caso de Colombia no sería peor que el de Argentina y tampoco más alarmante que el de Francia, el país de Taillé que él no olvida de mencionar en su artículo. Francia obtuvo una nota superior a la promedio en esas pruebas, lo cual la ubica apenas en el puesto n° 29 entre los 45 países que participaron en la PIRLS.

Los pésimos resultados de los estudiantes colombianos llevan a Michel Taillé a poner en entredicho el título de “Atenas suramericana” que se le otorga a Bogotá. “Son humillantes para una ciudad que se siente orgullosa de tener una vida intelectual”, dice.

Sin embargo la explicación a esta deficiencia en la educación colombiana quien mejor la da al periodista francés es Medardo Hernández, un profesor colombiano :

“Usted encuentra en un plantel educativo un estudiante que tiene hambre, un profesor mal pagado y una infraestructura mediocre”. Michel Taillé completa esa denuncia con una conclusión propia : “En zona rural no es raro que al comenzar el año las autoridades dejen pasar tres o cuatro meses antes de renovar los contratos de los profesores”.

El abandono de la educación pública en Colombia es una de las características de la desigualdad social y económica imperantes. No hay mejor medidor del desarrollo de un país que el nivel de su sistema educativo y de su capacidad en dar acceso a una educación pública y obligatoria a toda la población.

En Colombia existe una educación pública que funciona como si se tratara de un sistema de caridad, sin buenos profesores o con profesores mal pagados. No hay suficientes planteles educativos o los que existen no están bien dotados. Paralelamente a ese sistema ineficaz y para paliar sus falencias,  se tolera la proliferación de colegios “de garaje” sin licencias de funcionamiento,  sin control académico, mientras que en la cúspide de la pirámide están los grandes colegios bilingües de carácter privado, cuyas pensiones y esto lo recuerda muy bien Michel Taillé, pueden sobrepasar los10 mil euros anuales.

Pero el costo de esa educación en planteles selectivos no es tampoco un sello de calidad. Primero y como lo explica Taillé, porque éstos obligan a muchos padres de familia a endeudarse para poder pagar tales pensiones y segundo porque no todos los profesores forman parte de una élite de educadores. Los altos costos de las matriculas no los beneficia de forma automática. Se sabe que en algunos colegios selectos se practican salarios de miseria.

Michel Taillé hace alusión a los colegios bilingües que funcionan como “fabricas de bachilleres”,  lo cual viene a reforzar todo el engranaje de ese sistema educativo colombiano sin calidad. Estos colegios-fábricas envían a la universidad un tipo de estudiante tibio, que si bien ha aprendido los rudimentos de un segundo idioma,  llega a la educación superior sin bases sólidas en su propia lengua, el español. Los cursos de gramática, lingüística, fonética, retórica, expresión oral y escrita en español habrían desaparecido del paisaje educativo colombiano.

De hecho las deficiencias educativas surgen por la falta de incentivos para hacer que niños y jóvenes aprendan a amar la lectura. Se sabe que la pasión por la lectura nace en el hogar. Esa pasión se alimenta luego en la correlación que debe establecerse entre el hogar y el colegio.

Que pueden hacer los padres para evitar hijos iletrados? compartir con ellos tiempos de lectura y conversación. En un sistema educativo ideal, este trabajo se debería apoyar en un tejido de profesores eficientes, con buenos planteles, apoyados por redes de bibliotecas y centros culturales que organicen y animen talleres de lectura y escritura. Los intelectuales nacionales podrían participar como motores de desarrollo cultural en una gran cruzada nacional en favor de la lectura, pero ésta tendrá que ser permanente para que resulte eficaz a mediano y largo plazo.

Esa imbricación de factores que sí existe en Francia y que empieza en los barrios es la que crea la diferencia.

En Francia por ejemplo, el 78 por ciento de personas en capacidad de leer lo hace diariamente mientras que en Colombia ese índice se reduce a un 30 por ciento .

El sistema educativo francés es uno de los más eficientes en Europa a pesar de que tambien comiencen a verse serias deficiencias en las llamadas “Zonas a urbanizar en Prioridad, ZUP”, zonas urbanas con altas tasas de desempleo y desescolarización. En esas zonas está desapareciendo la exigencia académica y los primeros que lo sufren son los niños de hogares sin recursos, aunque Francia siga defendiendo su modelo de escuela pública, obligatoria e igualitaria.

 El iletrismo clásico frente al iletrismo del dinero

 Sin embargo el problema del iletrismo no le concierne únicamente a Colombia y tampoco se puede hablar de un solo tipo de iletrismo.

Hace unos días Olga Trostiansky y Jean Beaujouan, dos expertos en temas de pobreza y exclusión en Francia, publicaron una columna de opinión en el mismo Libération para referirse al iletrismo del dinero.

Este iletrismo del dinero, al igual que el iletrismo clásico, conduce al marginamiento social. En Francia se calcula que alrededor de 700 mil familias sufrirían este tipo de iletrismo, que está ligado a la cultura en el manejo del presupuesto personal.

El iletrismo del dinero nace de una crísis y se traduce en la incapacidad de las familias para administrar su presupuesto. Este tipo de iletrismo es menos conocido pero no por ello deja de ser menos peligroso y puede afectar a hogares de todos los estratos sociales aunque de hecho los más modestos son los más susceptibles de sucumbir en él.

El caos en el manejo del presupuesto familiar según Trostianasky y Beaujouan se puede comparar con una empresa que funciona sin un director financiero ni un contador.

El iletrismo del dinero se manifiesta en la obsesión de querer gastar por encima de las posibilidades reales. La incultura en el manejo del dinero consiste en no poder resistir a la presión consumista. El iletrado del dinero gasta en bienes superfluos sin contar, para luego verse obligado a suscribir créditos o préstamos que le permitan satisfacer sus necesidades básicas. Las tarjetas bancarias mal utilizadas pueden conducir a los iletrados del dinero a alimentarse a crédito.

Para combatir el iletrismo del dinero los expertos franceses sugieren campañas de sensibilización que enseñen al ciudadano común a protegerse de las políticas agresivas de marketing, practicadas en primer lugar por las entidades bancarias de las que son sus clientes. El sobreendeudamiento llega de las proposiciones facilistas de bancos, agencias de viajes, grandes supermercados, centros de belleza, SPA, cadenas de ropa, electrodomésticos, material HI-Fi...

Una campaña nacional de sensibilización contra la compra compulsiva serviría a las futuras víctimas del iletrismo del dinero a priorizar sus necesidades: no gastar lo que no se tiene, no dar valor a objetos o productos que no son indispensables, ahorrar cuando sea posible. Estos consejos de los expertos franceses podrían ser útiles para los hogares colombianos, alguien los dio una vez pero con una fórmula : para ganar dinero se necesita talento, para gastarlo cultura.

Tenemos así dos tipos de iletrismo : el iletrismo clásico que impide a los jóvenes colombianos comprender un texto y el iletrismo del dinero que lleva a miles franceses al sobreendeudamiento. Ambos flagelos deben combatirse con la misma voluntad política, pues ambos pueden conducir a la pobreza y a la exclusión.

A bientôt
MH Escalante

Por: Francaditalia

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Comentarios

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

4 Febrero de 2013
11:33 am

Las familias no proyectan sus gastos, fomentando problemas económicos en su bienestar. Si gana un peso gasta diez. Si poseé tarjeta crédito sobrepasa cupo, y el poco ingreso va directamente al banco y la familia..., sin lisbros, zapatos etc. Y de acuerdo con el productor de la investigación.

osgir

osgir

4 Febrero de 2013
8:20 am

Leer, de la manera que sea, incluso en la Web de moda, ha de ser un acto y no un hecho. Vale decir, que quien verdaderamente LEE, debe ser consciente de el motivo por el cual lo hace y el fin último que persigue.

Pero quien cree LEER porque deletrea las vocales , esta realizando el mismo acto de loro que pide CACAO cuando ve la prensa Nacional.

Sandra Mercedes

Sandra Mercedes

3 Febrero de 2013
6:46 pm

Una cosa conduce a la otra, quien no lee, no se informa, además del manejo del dinero,hay muchas cosas que se pierden por falta de la lectura, bien dicen que la lectura abre universos. Cordial saludo.-

jogafi

jogafi

3 Febrero de 2013
5:44 pm

Franca, nuevamente traes un tema TRASCENDENTAL, Un pueblo que no lee, un pueblo que no entiende es un pueblo "fácilmente MANIPULABLE" , Pareciera que ese alto y creciente grado de iletrismo sea una "funesta estrategia" gubernamental que les está funcionando a las mil maravillas...
Es comprensible que quienes con "comprenden" la realidad (valga la redundancia) apoyen las ideas tiranas y guerreristas de los falsos mesias y de tanto corrupto "letrado" que les sigue iletrando, y aparte de eso embruteciendo y adormeciendo a punta de reinados, novelones y realities.... Que hagan un estudio en esa materia y en eso los colombianos "somos expertos".
Gracias !!! por esta nota... Saludo cordial...
Nous prenons le diable....

eugenio miltorres

eugenio miltorres

3 Febrero de 2013
3:02 pm

¿ y de los adultos que?. yo creo que las cifras fueran peores .creo que de cada 10 que abran esta la nota,3 no la terminan,4 no comprenden nada , 3 medio la entienden. "La cosa esta maluca".