



Interesantes reflexiones se presentan alrededor de los superheroes protagonistas indiscutidos de la memoria colectiva occidental. Todos los fanáticos del hombre araña, recuerdan el consejo de su tío Ben: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Debates éticos en medio de explosiones y supervillanos. De igual manera, estos supervillanos cuentan con facultades especiales y lo que los diferencia de los superheroes es haber optado por dedicar sus facultades a buscar su propio beneficio.
Dentro de los supervillanos, especial mención merece Lex Luthor; un hombre de carne y hueso dotado de una gran inteligencia, que debe enfrentarse al más poderoso de los justicieros. Una bola de músculos azul y noble hasta los huesos más conocido como Supermán. Lo interesante de este personaje, es que a veces pareciera que su cerebro le bastara para poner en aprietos a su enemigo. Moraleja: La inteligencia no es garante de bondad.
La historia universal ha soportado a varios genios tiranos. Hitler tenía un IQ de 141, cuando el de los humanos promedio se encuentra entre 80 y 106. Las personas con IQ por encima de 130 empiezan a ser apodados “genios”. Según algunas páginas de internet, George W. Bush, el del bombardeo a Irak, tenía un IQ de 125. Nada mal.
Hay cierto sentimiento de esperanza nacional alrededor del nuevo gabinete de gobierno. Esto debido, básicamente a las calidades académicas técnicas e intelectuales de los ministros de las diferentes carteras. Pareciera que a la mayoría no le hacen falta títulos. No obstante, debería realizarse una seria, muy seria reflexión, acerca de las causas a las cuales dicha inteligencia va a servir.
Seguirá la confianza inversionista inalterada, haciendo que regiones rebosantes de riquezas naturales como el Chocó y la Guajira, engorden los bolsillos de unos cuantos místeres. Seguirá siendo mejor ser vaca en Estados Unidos que campesino en Colombia, ya que las primeras tendrán los mismos recursos astronómicos de siempre y los segundos los miserables programas de “créditos blandos.” Seguirán los recortes al sector de la salud, la misma ley 100, la misma ley 142, en pocas palabras el mismo neoliberalismo fundamentalista, esta vez con ribetes de tecnicismo.
Wikipedia, define la tecnocracia como: “Un gobierno manejado por aquellos que tienen mayor formación técnica” Ese podría ser el nombre del fenómeno que actualmente vivimos. El debate alrededor de las injusticias del modelo económico aplicado sin misericordia por el gobierno saliente y por el de ahora, pretende aplazarse para que los cuidadanos que no saben tanto miren perplejos la maraña de minusias técnicas. A pesar de los pergaminos de los ministros, la penosa situación de muchos colombianos seguirá inalterada.
Ortega y Gasset, en su barbarie del especialismo, conceptualizó la aparición en las nuevas sociedades de sujetos muy reconocidos en su área específica de conocimiento, pero déspotas o irreflexivos frente a su papel en la política, las letras y hasta en su relación con otros saberes. He aquí un gabinete de sabiondos, - con algunos tengo mis dudas – manejando las riendas de un país de cuidadanos, de los que los herederos del uribismo creen que nada o poco saben.
No podía quedar por fuera de este artículo un economista con altas calificaciones. El estudiante más brillante de su profesión en la universidad de los Andes. Una celebridad académica, que becado obtuvo su doctorado en la universidad de California en 2002. ¡Brillante! Viceministro de hacienda. Con un poco más de 30 años ocupó el ministerio de agricultura, y de tanta sabiduría concentrada, de tantos estudios salió a la luz un esperpento llamado Agro Ingreso Seguro, que terminó por entregar a un grupillo de magnates ayudas que estaban destinadas a campesinos pobres. Andres Felipe Árias más conocido como uribito.
A veces quisiera que en las universidades a la clase de humanidades le dieran más horas, o que al menos personajes como Uribito hubieran tenido a mano, los sabios consejos del tío Ben.



Comentarios
numeroinverosimil
27 Agosto de 2010
10:01 pm
Aqui he estado para leer su artículo.
Un cordial saludo
Elsa Tobon
27 Agosto de 2010
4:11 pm
Completamente de acuerdo. En Colombia creemos que el asunto es de personas y con cambiarlas basta. El asunto es de políticas públicas que nos saquen del atolladero a quienes más lo necesitamos. Y para eso hace falta una Colombia que entienda que es y para que es la política y cuales son las diferencias entre un gobierno neoliberal y no social. Buen análisis.
Elsa Tobon
27 Agosto de 2010
4:12 pm
Perdón, quise decir entre un gobierno neoliberal y uno social.
balthus
27 Agosto de 2010
2:26 pm
Muy buena reflexión, opino que la inteligencia es como tener un Ferrari, lo que no implica que quien lo posea sepa cómo manejarlo. Así que por ahí tenemos muchos "bobos" haciéndole daño a la sociedad, "encartados" con grandes inteligencias. Saludos¡¡¡
moderador
27 Agosto de 2010
11:31 am
De acuerdo. Un día entenderemos que es en la formación en donde está la fortaleza.
Aracataka
27 Agosto de 2010
10:34 am
..qué cósa no? al parecer entre mas se cultiva la mente, y se consigue la sabiduria, se pierde la humanidad! es el caso de nuestros genios! ..para que queremos esos optimos cerebros en la maquinaria del gobierno si sus conciencias están secas y vacias? ahora entiendo porqué cuando estos genios saborean el poder y tienen la opción de cumplir sus promesas, eligen no hacerlo, porque en el trayecto dejan sus conciencias! ..excelente nota! mil gracias! saludos cordiales!
Aracataka
27 Agosto de 2010
10:32 am
..qué cósa no? al parecer entre mas se cultiva la mente, y se consigue la sabiduria, se pierde la humanidad! es el caso de nuestros genios! ..para que queremos esos optimos cerebros en la maquinaria del gobierno si sus conciencias están secas y vacias? ahora entiendo porqué cuando estos genios saborean el poder y tienen la opción de cumplir sus promesas, eligen no hacerlo, porque en el trayecto dejan sus conciencias! ..excelente nota! mil gracias! saludos cordiales!