

De Antanas Mockus se han dicho cosas mal dichas, que a su vez han tenido el poder de evitar decir cosas de él, que deberían ser dichas: Se dice que es un neoliberal privatizador. Si es por lo de la UN, me pregunto ¿que sería de ella si no se hubiesen realizado esas reformas funcionales? Pero una muestra de que esto no es cierto, es el manejo que desde su primer gobierno hizo en relación con el modelo de administración de parques distritales, en manos de empresas privadas como las Cajas de Compensación Familiar, provocando en su segundo mandato, que estos retornarán al Distrito para ser administrados por el IDRD.
Esta medida, que asumió con decisión y a todo costo, no solo condujo a la recuperación total del impuesto de industria y comercio-ICA del que estaban exentas en una alta proporción, si no que hizo que la rentabilidad que generaba la explotación del sitema distrital de parques, pasará a engrosar el fisco distrital en una suma nada despreciable.
También se dice que privatizó a la EEB, cuando lo que hizo fue aplicar los preceptos de la Ley 142 de 1994 para hacerla viable y sacarla de la rapiña de servidores y gerentes públicos, en muchos casos bajo la presión de la clase política y de paso, liberar recursos para la inversión social. Se afirma que ello condujo al incremento de la tarifa del servicio, pero no es cierto; el asunto es que los colombianos no hemos hecho cuentas de la tarifa real que por mucho tiempo pagamos, gracias a la privatización por cuenta de la corrupción y la negligencia: Bajo el régimen anterior los bogotanos pagábamos, además del valor de la factura (hipotéticamente baja por ser empresa pública), el que debería resultar de los miles de millones de pesos que se perdían por la corrupción, la ineficiencia y la demandas por responsabilidad civil extracontractual, dividido por el número de suscriptores, valor este último que se compensaba con recursos del presupuesto general del distrito que se transferían para cubrir los déficits operacionales de la EEB, con los impuestos que pagaban los usuarios, valor que nunca apareció en la factura que mensualmente se pagaba, pero que si está en los registros de ejecuciones presupuestales.
Se dice que atenta contra el trabajo, por que acabo con los guardias de tránsito que dependían de la Secretaría Distrital de Tránsito. No hay duda de que quedarse sin trabajo es algo catastrófico, pero lo que hizo Mockus fue hacer prevalecer el interés general sobre el interés particular: La nómina de esos guardias era sumamente onerosa para el distrito y la efectividad de su labor en la perspectiva de modificar las pautas de conducta de conductores en Bogotá, era minima; además de que los guardias no lograban generar un cambio en la conducta y cultura de los conductores, si convirtieron el ejercicio de su cargo en una oportunidad para chantajear a los conductores infractores (que cada vez era un numero mas creciente), y de esta manera incrementar sus ingresos ilícitamente. La decisión sabía, fue dejar que la función fuese asumida por la policía nacional y emprender toda una campaña de educación a conductores (atacar la raíz o causa del problema) y peatones, con el propósito de preservar la vida de los capitalinos y hacer prevalecer el bien común.
Con esta misma orientación se tomaron decisiones como el de la prohibición de la pólvora, la ley zanahoria y la restricción vehicular, medidas que sin implicar costo alguno para las finanzas del distrito, si produjeron un impacto rápido y altamente positivo en las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los habitantes de la capital.
En las últimas dos décadas de historia gubernamental en Colombia, no se ha visto un gobernante tan comprometido por desarrollar su función a la luz de la filosofía del interés general por encima del interés particular y, la del bien común. No se ha conocido gobernante alguno que haya aplicado el sentido común de manera tan determinante en la tarea de administrar, como él y con claro sentido estratégico.
Para quienes afirman que elegir a Mockus es un salto al vacío, la transformación sustantiva de Bogotá, es la mejor muestra de un argumento sólido para refutarlos. Los colombianos no podemos dejarnos llevar por “maestros en el arte de confundir” con el único propósito de tergiversar la realidad, en su condición de “mercenarios electorales”.


Comentarios
enrique comenta
25 Mayo de 2010
10:01 pm
- Viva Colombia – Presidente Uribe, gobernante entregado y comprometido con su país y su gente. Con estilo frentero y todo un varón Usted goza de un alto índice de popularidad y aceptación entre los colombianos 78xciento. La mayoría estrato 2 3 4 5 algo nunca conseguido por otro presidente en Colombia, ése mérito no se gana de la noche a la mañana y Usted acertadamente se lo ganó con la tenaz laboriosidad y gallardía que lo han caracterizado. Le aseguramos: su política de seguridad democrática, seguirá. En masa los electores votaremos por su partido de la U. Haremos valer nuestra mayoría. Colombia no se dejará engañar de un falso camaleón, que con intenciones confusas, erráticas y vacilantes no coordina ideas y dice casi a diario “que pena me equivoque”…
moderador
20 Mayo de 2010
9:43 am
Gracias por su aporte en Soy Periodista.