02 de octubre de 2014

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Entretenimiento - 29 Noviembre de 2012

Comparta sus imágenes o relatos del concierto de Madonna en Medellín

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Foto:EL ESPECTADOR

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La plegaria se les cumplió ayer a muchos que durante décadas imploraron la presencia de Madonna en Colombia. Sin duda, la cifra de las personas que añoraban ver a la excéntrica rubia —propietaria desde hace varias temporadas de los más particulares rincones del pop— saltando en algún escenario colombiano, podría cuadruplicar el total de asistentes que anoche la disfrutaron en su dimensión real, en su corteza material. Más de 45 mil asistentes al estadio Atanasio Girardot, en Medellín, fueron testigos del primer contacto de la artista con el público colombiano. Aunque ella arribó a la ciudad el martes con total hermetismo, como acostumbra en sus giras mundiales, todo ese rigor lo dejó en la habitación del exclusivo hotel en el que estuvo resguardada dos días y una noche, para dejarse llevar por la euforia latina mezclada con el entusiasmo nacional.

Luego de la presentación del dj Paul Oakenfold, quien ha sido invitado por Madonna a participar en algunas de sus creaciones y fue escogido como show de apertura para sus dos espectáculos en Medellín, se hicieron los primeros anuncios de la presencia de la norteamericana sobre la tarima con sonidos de campanas. Ella con su devoción por el tema religioso seleccionó esta vía para comunicar que el tiempo de espera había terminado y que comenzaba una nueva etapa en la relación entre Madonna y sus fanáticos locales. Ya se habían visto a los ojos, se habían sentido. Solo faltaba escucharse y ella musitó las primeras palabras de la canción Girl gone wild, a lo que los asistentes respondieron con un coro entonado que tan solo decía (como varias horas, días y tal vez meses atrás): “Madonna, Madonna, Madonna”.

El primer acto de su MDNA Tour se llamó “Transgresion”, un momento sublime que se caracterizó por un juego imponente de luces y se destacó el empleo de pantallas de dimensiones incalculables en las que se proyectaron imágenes de apoyo, mientras que del escenario surgían como por arte de magia cubos vistosos y multicolores. Esa fue la atmósfera indicada para que la diva, cuyo nombre real es Madonna Louise Veronica Ciccone, interpretara varios de sus éxitos. Revolver y Papa don’t preach llegaron con la brisa de la capital de la montaña, mientras que Gang gang representó el instante perfecto para que la artista retomara sus lecciones de actuación, al evidenciar que no tiene problema en eliminar, pistola en mano, a algún enemigo cuando la situación así lo amerite.

El primer acto lo selló con una propuesta algo más intimista al cantar casi de manera acústica el tema I don't give a, mezclado con Best friends. Madonna, mujer de contrastes, se fue nuevamente al lado festivo de la música, se arropó con un atuendo de porrista y en su look más juvenil de la noche interpretó Express yourself, canción con la que le quiso rendir un sentido homenaje al arte pop, imágenes y muestras visuales que inspiraron su propuesta a comienzos de la década del 80.

Un nuevo cambio de indumentaria marcó uno de los momentos más efusivos de la noche. La diva asumió el glamur y cantó Vogue, canción en la que le hizo un tributo al diseñador de su ya famoso corset, Jean Paul Gaultier, el creador de esta prenda que ha lucido en la mayoría de plazas de su gira MDNA Tour. Casi al finalizar este segmento, bautizado por Madonna como “Masculino/Femenino”, la cantante interpretó una versión acompañada por piano de uno de sus primeros éxitos en las radios del mundo, Like a virgen, el que el público asistente al Atanasio Girardot ovacionó durante varios segundos.

En el último segmento del concierto, Acto IV, titulado “Redención”, Madonna regresó al camino espiritual y después de cantar algunas de sus creaciones importantes (I'm addicted y I'm a sinner) realizó una versión de Like a prayer en compañía de un grupo de góspel. De esta manera dejó al público prendado. Les permitió gritar por un buen tiempo para luego exhibir un cierre alegre al estilo de su ya tradicional Celebration. Así se despidió y dejó claro que en su segundo concierto seguirá arrasando con su pop, con su dance, con su propuesta… con esa música de la madona.

El Espectador