

Me levanté el lunes después del domingo de elecciones y leyendo El Heraldo logré precibir algo normal en los resultados pero con un fuerte sabor amargo. No hubo renovación, no hubo sorpresas, no pasó nada. Ya en mi carro rumbo a la oficina sintonicé Emisora Atlántico y me topé con una entrevista en vivo a Laureano Acuña. Le agradecía al Ser Supremo por los resultados y resaltaba el duro trabajo que había realizado durante años para lograr llegar a ser el candidato con la mayor votación en el Atlántico para la Cámara de Representantes.
Asombrado por ese resultado específico, me asaltó una cantidad asombrosa de inquietudes. La primera de todas claramente era ¿quién es ese señor que no conozco? Para no entrar en discusiones políticas con familiares y amigos hice lo que generalmente hago cuando desconozco un tema...lo consulté en Google. Después de todo si ese motor de búsqueda me ayudó a explicarle a mi hija de 10 años lo que es un equinoxio galáctico, alguna información debería haber del señor Acuña.
El hecho de que salieran algo más de 12.500 resutados me desestimó un poco, sobre todo cuando normalmente uno encuentra cientos de miles de resultados por búsquedas más sofisticadas. En fin, me dí a la tarea de mirar cada uno de los resultados en el primer pantallazo. Había un resultado que hablaba de una intervención que Acuña tuvo en su época de concejal de Barranquilla pero el resto de resultados me dejaron perplejo. Noticias de inscripción masiva y decomiso de cédulas acompañadas de otras de allanamientos y capturas donde el señor Acuña tenía nexos. Como cosa rara, nunca se pudo probar nada y siempre hubo declaraciones esquivas al ser confrontado.
Ahora, que un conservador saque la votacion más alta para la Cámara por el Atlántico resulta algo muy extraño. Que ese conservador venga de la clase humilde de Barranquilla es una rareza y que ese candidato tenga el apodo de "El Gato Volador" es algo extremadamente exótico.


