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21 de Mayo de 2013
7 Junio de 2012 | Denuncias | (Estados Unidos)

¿Quiere Colombia a sus mujeres?

TEMÁTICA: Exprese su indignación y solidaridad por el caso de Rosa Elvira

¿Quiere Colombia a sus mujeres?
Foto:Parque Berrio, Medellín

Varios artículos de opinión afirman que sí. Aseguran que mucho e insisten en que nos “cuidan y protegen”. Los foristas lo confirman y nos equiparan a “lo más bello de la creación” pidiendo sanciones ejemplares en contra del causante de la muerte de Rosa Elvira Cely, una entre tantas víctimas, y clamando por la pena de muerte. Otros salieron a marchar para que ¡Ni una más! sea asesinada.

Mientras esos pocos marchaban, en cada rincón de Colombia otros maltrataban, abusaban y mataban mujeres. Uno de ellos, el patrullero de policía Deivis González Vega, mató a su esposa Gloria Ruiz Bedoya propinándole 9 balazos, intentó asesinar a sus hijastros de 15 y 12 años, y atacó a su hija de dos años, a quien le disparó en 6 ocasiones, hechos ocurridos en el barrio Colombiatón de Cartagena.

¿Cuántos delitos en contra de las mujeres se cometen mientras yo escribo, o mientras usted lee? Deyamira García Guata, por ejemplo, fue asesinada a puñaladas por su compañero sentimental, Jhon Delmer Puentes, el 31 de mayo del 2012, en Porfías, Casanare.

Hace menos de dos años, el coronel Joaquín Enrique Aldana Ortiz, Comandante Operativo de la Policía de Ibagué, mató y despedazó a su esposa, la joven Érika Yeneris Gutiérrez. A comienzos de este año apareció en Caracol, en ‘prime time’, diciendo que es inocente y está entregado a Dios. Acompañó sus palabras con la misma sonrisa cínica y clásica del presidente Bashar Al-Assad, cuando niega que el régimen de Damasco tenga alguna responsabilidad en la brutal represión de su pueblo, la masacre de Houla, y con la misma que negará su participación en la última, la de Al Qubeir.

El coronel no solo dió muestras de su cinismo, también de su conocimiento en redes sociales. A través de su página en Facebook, “PARA LOS QUE CREEMOS QUE JOAQUIN ENRIQUE ALDANA ORTIZ ES INOCENTE”, mantiene un tráfico activo basado en oraciones y en imágenes del Sagrado Corazón y la Virgen María, guardianes de su inocencia. A 315 personas les gusta de manera expresa la argumentación del coronel, cuyo cinismo no es del todo extraño: lo vemos con frecuencia en la cara de nuestras autoridades, es especial cuando de delincuentes de cuello blanco se trata. Pero lo olvidamos pronto. En eso Colombia es especialista.

Olvidamos muy pronto las imágenes de Lissette Ochoa Amador llena de hematomas a causa de la brutal golpiza a que la sometió su esposo, el empresario de Barranquilla Rafael Dangond Lacouture, en julio del 2006, después de abandonar el Country Club de esa ciudad. Lissette se convirtió en el símbolo de la violencia doméstica y prestó voz y su cara a la Revista Soho para la campaña ¡Nunca más!, que buscaba convencer a las mujeres para que no aceptaran ningún tipo de agresión de parte de su pareja. Presa del síndrome que agobia a las mujeres maltratadas, regresó con su esposo al poco tiempo, retirando todos los cargos. Por la gravedad de las lesiones el proceso continuó y terminó el 22 de agosto de 2011 con sentencia en contra del agresor, condenado a tres años y cuatro meses de casa por cárcel y a una multa de $3 millones 200 mil pesos. El abogado anunció que apelaría y todos quedamos tranquilos. Y el caso tuvo trascendencia nacional por la situación económica de los implicados. Los golpes en contra de las mujeres pobres se tratan como si no existieran. Con sus homicidios pasa lo mismo. Ellas no ameritan ni escándalo ni portadas.

¿Quiere Colombia a sus mujeres?, me pregunto desde hace mucho, siempre con miedo a responderme. Hoy lo hago: Colombia no quiere a nadie. Ni a sus mujeres, ni a sus niños. Menos aún a sus jóvenes y a sus mayores. Tampoco a sus líderes sociales ni a los comunicadores comprometidos con la verdad. Lo demuestra con hechos claros cada día, cada minuto, cada segundo. Hechos que no se convierten en noticias, bien por falta de denuncia, bien porque no encierran el morbo que despertó el caso de Rosa Elvira. No fue compasión. Simple morbo que vende prensa.

Colombia no se quiere ni a sí misma. Tiene un odio profundo y añejo. Algunos lo saben y lo disimulan. La gran mayoría ni siquiera lo sabe. O se niega a saberlo. Al fin y al cabo los sentimientos y concepciones de los colombianos se han formado a través de las enseñanzas de la iglesia, de las instituciones estatales y de los medios. Y nadie en su sano juicio podría aceptar que esos tres pilares de la sociedad enseñan a odiar y a discriminar. Pero lo hacen. No usan esos verbos. Aprendieron a ser sutiles para disfrazar el odio y sembrar divisiones.Para tallarlos en nuestras mentes y corazones.

Las meras campañas ¡Nunca más! y ¡Ni una más! son insuficientes para detener el odio. Por eso, de manera lamentable, tendremos muchas Rosa Elviras. Muchas.

Nota: Gracias anticipadas por las lecturas y comentarios. Este es el primero de una serie sobre la mujer que espero continuar.

Por: Elsa Tobon/

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Comentarios

Francaditalia

Francaditalia

9 Junio de 2012
10:59 am

Todas las sociedades se forman a través de sus religiones, de sus insitituciones estatales y de sus medios, y no en todas existe tanto odio reprimido y expresado como en el caso de Colombia u otro país similar. Por lo tanto esos tres pilares no lo explican todo.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

8 Junio de 2012
3:50 pm

Urge que la sociedad colombiana haga un alto y se mire al espejo, el horror que refleja debe hacernos recapacitar

Mariclare

Mariclare

7 Junio de 2012
10:33 pm

Aunque Policía lo detuvo en flagrancia, quedó libre pues la víctima no formuló cargos en su contra.

Deusa fue capturado hacia el mediodía frente al restaurante Brasas de Oro, en la avenida Norte de Tunja, cuando agredía a la mujer, quien al parecer es su compañera sentimental.

Sandra Mercedes

Sandra Mercedes

7 Junio de 2012
6:54 pm

Que importante reflexión. Colombia se hunde en un abismo de odio e intolerancia. Elsa, grato leerla nuevamente.

osgir

osgir

7 Junio de 2012
5:46 pm

La historia da cuenta de una cultura MONTAÑERA que mira a la mujer con apetito e ignora que tal actitud viene generalmente acompañada de violencia. Es lamentable que la equiparan a una bAndeja paisa.

El Colombiano todo lo USA pero nada engrandece .

Es la filosofía del cigarro: se prende , se chupa y se bota.

El verbo "querer" es bien diferente al verbo amar.

Quien quiere posee y es lo que hace el guache. El noble ama y es lo que ansía el humano.

jogafi

jogafi

7 Junio de 2012
4:39 pm

Elsa importante cuestionamiento ¿quiere Colombia a sus mujeres? lamentablemente aqui no se tiene sentido ni de que es ser colombiano, y lo mas triste hay mujeres que no se quieren ni así mismas.. al permitir que sus parejas las agredan fisica y psicológicamente, pero a la vez no consienten nada con el agresor y menos se atreverian a denunciar o renunciar a ese tipo de vida. Más importante es quererse uno mismo, hacerse respetar y tener dignidad, "nadie me quiere como yo me quiero"....
Saludo Cordial.

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

7 Junio de 2012
3:52 pm

De acuerdo con su texto.

Homotauro

Homotauro

7 Junio de 2012
3:43 pm

Mi Estimadisima Señora Elsa, Grato volverle a leer, muy bien sustentado articulo como es su costumbre, aunque dizque somo el segundo pais mas feliz del mundo, no se de que, estoy seguro que los Colombianos no nos queremos a si mismos, sino basta con denotar la marcada independencia de cada region que convierte a nuestro Pueblo en casi 32 paises en uno solo, eso puede ser bueno pero tambien es sintoma que entre Colombianos pocon y nada y con las Mujeres está más que probado que la admiración y el respeto por esos bellos seres cayó en el maximo punto de decadencia e irrespeto social y cultural.
Saludos y Felicidades y no se vuelva a perder hace falta en el blog